Geraldina Baca-Spross y Giancarlo Ibárgüen S. durante el concierto de gala de la celebración de las Bodas de Plata de la Organización para las Artes de la UFM.
Foto por Edwin Castro.

La Organización para las Artes Francisco Marroquín está por cumplir 27 años de vida y Geraldina Baca-Spross, su fundadora y presidenta, compartió con El Amigo de la Marro una tarde para hablar acerca de su vida profesional y los logros dentro de dicha organización.

¿Quién es Geraldina Baca-Spross?

Podría describirme a mí misma de una forma muy fácil: una persona que desde pequeña fue introducida al arte a través del amor de sus padres. Creo que desde muy pequeña también mis padres vieron el potencial que yo traía para ese tipo de disciplina, entonces a los cinco años principié a estudiar el piano, ese amor nunca me dejó ni yo lo dejé a él y poco a poco se fue desarrollando a tal punto que cuando me divorcié, que tenía yo 29 años, comprendí que lo que quería hacer era fundar una institución que se dedicara a la promoción del arte, especialmente en el campo de las artes escénicas.

¿Cómo nació Organización para las Artes Francisco Marroquín?

Nació de una iniciativa que era fundar una escuela de música para la Universidad (Francisco Marroquín). Pero pude ver desde el principio que no iba a tener éxito […] entonces paralelo a eso, yo salí de otra institución y pregunté al doctor Manuel Ayau si sería posible hacer una organización para las artes. Le dimos una forma muy rápida. Yo creo que ni el Consejo Directivo de esa época ni yo misma pensamos que iba a ser una institución que iba a llegar a donde ha llegado. Pensamos que iban a ser cinco, seis años y que gradualmente iba a desaparecer. Pero luego de eso la Organización para las Artes está muy bien situada internacionalmente.

¿Qué vio usted en la UFM? ¿Por qué tenía que ser con la UFM?

Yo era una estudiante de economía de la Universidad, eso fue mi primer vínculo. Eso fue cuando todavía estábamos en el campus en frente del Campo Marte y por el otro lado surgió este planteamiento de hacer la escuela de música en la Universidad porque no la tenía. No se pudo pero al mismo tiempo estaba en mi mente crear una institución que presentara artistas de primera categoría […] Otra cosa es que esta es la única universidad que tienen un gran auditorio. Yo estuve desde los inicios del Auditorio Juan Bautista Gutiérrez, me lo pusieron en mis manos, algo que yo agradeceré siempre.

Usted dijo que cuando inició la Organización para las Artes no pensó que llegaría tan lejos, ¿qué ha cambiado desde entonces, qué ha aprendido en este proceso?

A medida que pasa el tiempo se va formando un banco de datos de los artistas que van viniendo. Lógicamente cada año van viniendo más y de más alta categoría. En los últimos ocho años, 10 años, nosotros podemos decir que hemos traído a Guatemala los artistas que se presentan en los grandes teatros del mundo. Ellos pertenecen muchas veces a agencias de conciertos y a “networks” de conciertos muy grandes, y esas personas se han encargado de regar la bola que el “Festival Bravissimo” y la Organización para las Artes son instituciones a las que se puede venir y siempre gozando de un alto grado de profesionalismo. Entonces eso es lo que ha dado como un punto de inicio para ahora formar parte de un “network” muy grande a nivel internacional.

Usted me había dicho que el Auditorio Juan Bautista Gutiérrez es su hogar, ¿por qué es eso?

¿Qué es un hogar? Casas hay muchas, pero hogares solo hay uno. En su hogar usted encuentra la comprensión, la tibieza, encuentra el apoyo. Entonces en este auditorio, siendo yo su directora, he encontrado todo eso. Además, he encontrado el apoyo del Consejo Directivo, que me ha permitido visualizar todo eso y crearlo. Cuando yo entro acá siento igual a como entrar a mi casa. Entro aquí porque aquí está todo lo que concuerda con mis ideas, la concordia de mis ideas. Aquí puedo crear, aquí me puedo sentar muchas veces y ver lo que está ocurriendo o lo que va a ocurrir entonces me llena de mucha satisfacción y también orgullo y de una gran fidelidad a la Universidad Francisco Marroquín.

Me imagino que en todos estos años han pasado cosas bastante interesantes, ¿tiene alguna anécdota en especial?

Sí, ha habido muchas anécdotas. Algunas no han ocurrido aquí porque hay que ponerse a pensar que este auditorio empezó a funcionar en el 97 pero nosotros empezamos a funcionar en el 83. Entonces muchos de los grandes eventos o de los grandes festivales que se hicieron fueron previo a la construcción del Auditorio Juan Bautista Gutiérrez. Varios eventos importantes, como la “Competencia internacional de piano”, que fue en 1985, no se llevó a cabo acá.

¿Y anécdotas negativas?

No todo en la vida del humano puede ser agradable, positivo o alegre. Ha habido artistas con los cuales no hemos tenido una buena relación. Ha habido artistas que han exigido algunas cosas que no se pueden ofrecer, gastos que no se pueden cubrir, también ha habido artistas que no han estado a la altura de nuestras expectativas, por eso cada vez nos volvemos más exigentes […] Hemos tenido tal vez unas cuatro, cinco experiencias que cuando salimos del auditorio estamos un poco molestos porque el artista no ha llenado las expectativas que nosotros teníamos de él.

¿Cuál es la relación de la Organización para las Artes con los estudiantes, profesores y colaboradores de la UFM?

Nos hemos preguntado que si bajamos los precios o si ponemos precios especiales para los estudiantes en general ¿con eso vamos a traer más público? De acuerdo a la reacción que obtuvimos el año pasado, en ambos casos la respuesta es sí. Hemos tenido más estudiantes de otras universidades con un 50% de descuento y hemos tenido estudiantes de la UFM con entrada gratuita. Y eso es lo que nosotros queremos, formar nuestro próximo público […] Si se presentan espectáculos de alta calidad el estudiante va a venir porque le pica la curiosidad […] En cuanto a los profesores, decanos y directores, algunos vienen porque les gusta, porque han sido formados y educados dentro de un ámbito culturalmente selecto, digamos, en cuanto a música y artes escénicas se refiere.

¿Entonces qué nuevos planes tienen ahora para atraer más gente?

Siempre integramos nuevas ideas al lanzamiento de cada nuevo festival. En este año tenemos dos ideas muy grandes. Una es el “Regalo del bicentenario”. Se llama así porque este año es particularmente muy importante para la música clásica, especialmente para los amantes del piano. Se cumplen 200 años del nacimiento de Federico Chopin, Robert Schumann e Ignacy Paderewski, pero digamos Paderewski es un músico que vamos a ver menos pero si veremos muchos de los dos primeros, especialmente de Chopin. Entonces se llama el “Regalo del bicentenario” porque pagando dos conciertos van a poder obtener de un listado que tenemos tres conciertos, es decir que les estamos regalando uno y esto tiene un vencimiento del 26 de marzo. A todos aquellos que lleguen a nuestra oficina antes del 26 de marzo van a pagar a poder gozar del regalo tres por dos. Aparte está nuestro “Arts and Sports Lotto”. Nosotros siempre hemos querido darle a nuestro público algo que es un toque muy personal porque sentimos que esto también es parte de ser de la Universidad, ser un poco más personales. Con Q50.00 pueden jugar tres rondas de este “Arts and Sports Lotto” y ganar muy buenos premios, y tendremos la gran final que se jugará aquí en la Plaza de la Libertad.

Y en nombre de Organización para las Artes, ¿quisiera enviarle un mensaje a la comunidad UFM?

Que se acerquen y que experimenten lo que es realmente el arte. Creo que algunas personas tienen miedo, tienen temor, ya sean estudiantes, ya sean catedráticos, o gente aún mayor, tienen miedo de acercarse al arte porque nunca lo han hecho, pero si se acercan y pueden constatar todo lo que se ofrece yo creo que les va a agradar, se van a sentir cómodos de compartir con otros amigos lo que nosotros le podemos ofrecer. No quisiéramos que permanezcan alejado y lo que más deseamos es que nos consideren parte de ellos […] Estamos en un país donde las noticias en su mayoría no son agradables, no son buenas, no son felices pero sí hay una gran bandera blanca en este mundo que es el arte, que admite a todo el mundo y que abre sus brazos para todos. C.P.

Contacto:
Geraldina Baca-Spross
Presidente de la Orpafm
arteopa@ufm.edu



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