Cecilia Lizama de Pacheco, administradora de la Facultad de Odontología de la UFM  

Cecilia, ¿Cómo vino a la Facultad?
Vine por medio del doctor Augusto Hurtarte. Ya que nos conocemos socialmente, en una oportunidad me dijo que en la Facultad necesitaban a alguien que les ayudara a coordinar y a ejecutar; así que me entrevisté con el doctor Ramiro Alfaro y empecé a colaborar como administradora de la Facultad de Odontología.

¿En dónde trabajaba antes?
En el Hospital Herrera-Llerrandi. Trabajaba en coordinación con la Facultad de Medicina, como directora de la escuela de auxiliares de enfermería.

¿Qué la motivó a venir a la Facultad, a cambiarse?
Primero era que no había mucha posibilidad de continuar con los próximos cursos en la escuela de auxiliares; pero además, la integridad del doctor Hurtarte me hizo pensar que podría buscar otra área para desarrollarme, porque la administrativa nunca la había ejercido.

¿Cómo era la Facultad en aquel tiempo?
Era sólo un módulo. Yo tuve la oportunidad de estar en esta segunda fase y si Dios me permite voy a estar en la tercera fase también. Ha cambiado muchísimo, muchísimo. Y han cambiado los grupos de jóvenes. Ahora son un poquito más grandes, menos respetuosos diríamos nosotros y es el consenso de todos, hasta de los catedráticos de ciencias básicas. Y mantenemos una relación& los conocemos a todos. Es una gran ventaja pues son grupos pequeños, pero antes los jóvenes como que eran un poco más concientes, concientes del dinero y más responsables.

Y aquellos cambios, ¿ han sido paulatinos o de golpe, radical? ¿Cree que sucedieron rápidamente?
Yo creo que ha sido&pues digamos, entrando a la era de los 2000. Nosotros estamos al tanto que el joven, en su forma de vestir, su forma de hablar&vemos que ya el lenguaje es un poquito más grotesco, incluso cuando hay mujeres no miden su lenguaje. Yo creo que del 98, ó 99 a la era del 2000 ya cambió, ha cambiado.

En la facultad, como Facultad, ¿qué cosas han cambiado?
Físicamente ha crecido, ha crecido el número de colaboradores también, ha crecido el número de catedráticos; porque cuando yo vine todavía teníamos hasta el tercer año con la Facultad de Medicina. Los jóvenes iban a recibir clases allá, y nosotros sólo manteníamos una coordinación, nada más; pero todo se manejaba lo que era notas y exámenes se manejaban en Facultad de Medicina. Nosotros sólo recibíamos resultados. Y ya con el tiempo fuimos jalando ciencias básicas para acá, entonces ya hubo más catedráticos, creció el edificio, creció personal& ha ido cambiando, y esperamos que en uno de estos años cambie más y ya empecemos con los posgrados.

¿Qué hace la diferencia de esta facultad con otras facultades de Odontología?
¿Con otras facultades de odontología?… Bueno, soy chilena. Estudie enfermería en Chile y me relacioné mucho coincidentemente con la facultad de Odontología porque algunos de mis catedráticos eran odontólogos; y yo veo, primero que nada, el número de estudiantes que es reducido, eso hace que sea una educación personalizada. El sólo hecho de que al segundo año de la carrera le digan: Qué tal Juan, qué tal Francisco, hola Odeth, ya le dice algo porque uno logra conocerlos por sus nombres. Y llega a tal punto en que uno llega a conocer ciertos problemas que ellos tienen, porque a veces vienen a tocar la puerta sin qué ni para qué, contando problemas a veces hasta personales. Eso hace que sea una relación más familiar, más directa. No así, las otras facultades que digamos se manejan 80 estudiantes, 120 estudiantes por clase, donde los que llegan primero con suerte logran una buena ubicación para escuchar y ver lo que está pasando. Creo que eso es la gran diferencia.

En 15 años deben haber ocurrido muchas cosas emocionantes, tristes, en una facultad, alegres, interesantes& si usted tuviera que recordar dos anécdotas especialmente memorables, ¿cuáles serían?
La primera sería& tragicómica sería. Nosotros tenemos cada año lo que es el acto de juramentación y el decano prepara sus discursos y normalmente los revisamos y él se queda con su original y yo me quedo con la copia.

En esa oportunidad homenajeamos, en este acto de juramentación, a uno de nuestros personajes que han destacado y que han contribuido al desarrollo de esta institución. En esa oportunidad el homenajeado era el doctor Augusto Hurtarte, el secretario, y al doctor Alfaro se le olvida su discurso.

No lo tiene, ahí lo dejó y me miraba a mí en el auditorio cuando yo no sabía qué era lo que le estaba pasando, porque yo en esa oportunidad no acostumbraba a llevarlo y además como son tantos papeles los que hay en la mesa en el acto él llevaba sus discursos en la bolsa porque los repasaba entonces yo sólo dejaba diplomas y programa y me miraba, me miraba& yo sabía que algo quería pero no le entendía y todo el público se dio cuenta, y como era el doctor Hurtarte que es un persona muy querida por estudiantes, catedráticos y gente de fuera de la institución el auditorio estaba lleno.

Yo creo que esa ha sido una de las pocas veces que hemos tenido un lleno total. Hasta que me llama, me dice: No tengo el discurso del doctor Hurtarte. Yo, bendito sea Dios, vivía aquí a una cuadra de la Facultad porque yo no cargaba mis llaves de la oficina, entonces tuve que ir a mi casa. Tuve que correr mucho porque ya en cinco minutos más le tocaba presentar el discurso, y yo no tenía las llaves de mi casa, tuve que pasarme por el patio venir a la oficina a sacar la copia del discurso, a buscar la copia del discurso y llevársela.

Llegué con las medias rotas, iba empapada y por supuesto que él había empezado ya la introducción medio lo que se acordaba, hasta que yo llegué con el discurso. Entonces fue tragicómico porque no hubo quien no se diera cuenta que había un gran clavo de por medio. Y de ahí en adelante yo le pongo el legajo de papeles en la mesa, para que no se olvide nada& y quedó como chiste, el doctor Alfaro trae la copia del discurso, cargo yo copia, carga copia el secretario&. esa ha sido la tragicómica, ahora otra anécdota&

Yo diría otra vivencia. Fue el retiro del doctor Enrique Estrada. El doctor Enrique Estrada fue tesorero de la Facultad por& 20 años. Una eminencia como persona y como profesional. Y él se retiró a sus 81 años de edad porque ya tenía dificultad auditiva, ya no oía, entonces estaba físicamente presente pero no podía participar. Eso fue, para mí, fue como un acto de integridad, de honorabilidad y de reconocimiento de que ya nuestras vidas están limitadas. Se retiró de la institución. Era un excelente tesorero y nosotros vimos cómo se fue deteriorando. Pero no hicimos un divorcio total, sino asistía a nuestras actividades como la del día de los odontólogos. Y en el convivio navideño, que tenemos cada fin de año, lo hacíamos partícipe, para el acto de juramentación también lo hacíamos partícipe. El no manejaba, le encargábamos a uno de los jóvenes que lo fuera a buscar a su casa, que lo fuera a dejar. Y entonces como que se volvió, como que era ya espectador de la Facultad. Y siempre preguntando qué tal está, qué nuevo hay, siempre interesado de la Facultad, eso fue como una puerta que tuvimos que cerrar pero que al mismo tiempo tenemos la oportunidad de estar abriendo y mirándolo que va bien. Tiene ya tres años de haberse retirado y va bien. Y nos sigue acompañando, ya no sale en la noche, pero nos sigue acompañando en actos que hacemos durante el día.

¿Con estudiantes? ¿Algún recuerdo en especial?
Recuerdo especial con estudiantes& uno en especial no me recuerdo; pero sí tengo tarjetas, fotos de jóvenes que se van, y que ya son papás y que agradecen o recuerdan algún momento que yo tuve con ellos.

Que uno lo tomó como el diario vivir, la rutina de trabajo, el compartir con los jóvenes que eso a mí me encanta entonces que uno reciba al cabo de 2 ó 3 años una tarjetita de: Le damos gracias por tal momento& Eso es bonito, muy estimulante, eso es una retroalimentación porque uno pues ya sabe que tocan a la puerta porque están llorando, porque se sienten mal& yo manejo una bolsita de dulces aquí, que ya todos los nietos (que les digo yo) vienen los hijos de los alumnos que ya son alumnos instructores vienen acá y vienen directo a la gaveta a sacar dulces. Yo lo que les digo que desde chiquitos les empiezo a dar trabajo a sus padres, porque si no comen dulces no tienen trabajo. No son anécdotas, pero sí son cosas que me han ido alimentando y he llegado a la conclusión que en este momento colaboro con la Facultad porque quiero, bendito sea Dios no lo hago por necesidad. Mis hijos ya, ellos empezaron chiquitos. Venían de lonchera aquí a la Facultad. Ya los dos son profesionales, van solos. Y estoy haciéndolo porque& porque esto me gusta me gusta muchísimo. Como le digo al doctor Alfaro, mi jefe inmediato, el día que yo salga de aquí será porque ustedes me dicen ya no la necesitamos, o ya está, porque realmente está chifladita, o pues aquí voy a estar, como le digo, espero estar en la tercera etapa si Dios me da vida y salud.

¿Cuál es esa tercera etapa?
La construcción del edificio para posgrado.  Quieren hacer un auditórium comoNew Media.  Ahí si que les vamos a servir con cuchara grande y de plata.  Espero estar ahí para la inauguración.

La Facultad de Odontología recibe muchos profesores del exterior. Me imagino que usted tiene mucha retroalimentación de ellos de qué piensan de Guatemala y de la Facultad, ¿puede contarnos algo?
De Guatemala& con la Facultad quedan encantados porque hablan como que es una casita, porque la ven pequeña y al mismo tiempo ordenada. Aquí hay mucha gente que participa de eso. Yo sólo estoy como coordinando y que no se pase, es la Junta Directiva básicamente es la que se encarga de mantener ordenado& Y hay algo que sí quisiera que usted se enterara, para mí ha sido un privilegio el haber podido trabajar con una Junta Directiva tan integra. Yo veo& aquí no priva el interés personal sino que priva el interés en conjunto ellos respetan las decisiones y siempre las cosas son transparentes. Es algo que yo admiro. Pues esa misma integridad que tiene cada uno creo que ha sido como el enlace de traer gente también de mucha calidad. Calidad humana, porque uno puede ser un muy buen profesional pero tener una ética cero.

Los comentarios de la gente de afuera de la Facultad, de la Universidad: doble AA, verdad, ellos quedan encantados con el lugar con el número de estudiantes, con los jardines de la Universidad que es lo que a la mayoría le llama la atención, de poder estudiar bajo ese bosque maravilloso y esas plantas hermosas alrededor. De los profesionales que tenemos nosotros, todo, todos, todos tienen, sólo 5, de los 40 y pico que tenemos, no tienen posgrado, que eso dice mucho de la calidad de formación que pueda recibir el estudiante. Sólo 5 no tienen posgrado. Son personas que ya son mayores y que probablemente en esa época no tenían las oportunidades que se le abren ahora a los jóvenes.

El comentario de Guatemala es que es un país muy rico, muy rico en la gente, tiene una gran calidad humana, tienen gran calos y son muy amables toda y a todo nivel la gente es muy amable muy atenta y el clima. Guatemala tiene un clima envidiable y tiene una comida, la variedad de verduras y de vegetación es envidiable. Ese es el comentario de la gente. Yo más que nada estoy tras bambalinas de otras actividades que vienen pero eventualmente tengo oportunidad de o escuchar o conversar con esa gente.

Si piensa en la comunidad de la Universidad Francisco Marroquín, ¿algún mensaje que usted quiere transmitirles?  Como miembro de la comunidad de la UFM.
Pues yo creo que lo importante es mantener la calidad humana. No olvidarnos de ese lado humano que cada uno tiene, tanto en Psicología, Economía, Arquitectura que tanto los profesores como los estudiantes y el personal tienen su lado humano, y eso que no lo olvidemos o que no lo miremos. Porque a veces nos vamos enfocados en oportunidad de estar con los jóvenes cuando están con paciente y he visto que manejan, el caso, lo maneja el paciente. No estamos trabajando con la amalgama, o con la extracción que vamos a hacer, veámosle ese lado humano, y es que el dentista le hace de psicólogo también en su clínica o de psiquiatra, que a veces llega sólo a platicar. Y lo mismo en Arquitectura, lo mismo en Economía& Mi hija salió de la Facultad de Economía y tienen un curso de ética muy bueno y que les hacen ver que hay un ser humano en todo lo que nosotros hagamos con quien nos relacionemos o con quien socialmente estemos. Yo creo que eso sería lo que yo les diría, de no olvidarnos del lado humano que está en cada uno de nosotros.

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