Estas son algunas de las nuevas piezas de jade que son exhibidas en el Museo Popol Vuh.
Foto por el Museo Popol Vuh.

Una nueva colección de 896 objetos de jade, en su mayoría cuentas y adornos, se encuentra en exhibición en el Museo Popol Vuh, de la Universidad Francisco Marroquín.

Los donantes de la colección, que se mantuvieron anónimos, la obsequieron al Museo de La casa de la libertad pues considera que es la organización más apropiada para conservarla a largo plazo y aprovecharla para propósitos didácticos y de investigación. Algunos de los objetos de la colección fueron estudiados por un grupo de investigadores japoneses y el estudio fue publicado en Tokio, en 1992.

Todas las piezas son de calidad excelente y un color magnífico conocido como verde imperial o verde manzana; mismo que era el más apreciado entre las culturas precolombinas.

Lo más notorio en la colección son las cuentas miniatura, labradas con rostros de seres humanos, monos, y otros animales de la selva petenera que tienen muchos detalles. Tallar y pulir estos objetos representó una labor difícil, debido a que hay que sujetarlos y hacer alguna fuerza, pues el jade es muy duro, explicó Oswaldo Chinchilla, curador del Museo. Aunque en la colección hay piezas de varios tamaños, llaman la atención las miniaturas porque tallarlas requiere de destreza especial y porque son muy raras.

La donación ha enriquecido significativamente el acervo del Museo. Muestra al público un aspecto importante de la tecnología, el vestuario y adorno personal de los pueblos prehispánicos de Guatemala. La colección, cuyos objetos datan de diversas épocas, se encuentra en una nueva vitrina que comparte con un conjunto de adornos de concha.

La conferencia El regalo del jade entre los antiguos mayas, organizada por el Museo Popol Vuh y presentada por Brigite Kovacevich está disponible aquí.

El jade has sido valorado por muchas culturas como la china, japonesa y las mesoamericanas por su rareza, durabilidad, dureza y colorido. Por ello las piezas de jade se encontraban entre las posesiones más valisas de los gobernantes y personas de alta jerarquía. El nombre de la piedra viene del español piedra de hijada, y de ahí pasó al francés como jade. Entre los españoles, las piedras de hijada eran usadas para curar males de los riñones.

Contacto:
Oswaldo Chinchilla
Curador
ofchinch@ufm.edu



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