Los cushines, con sus flores que simulan pompones, están en plena floración.

A las 7 de la mañana y a las 6 de la tarde el campus huele intensamente a miel. Con el inicio de año la Universidad Francisco Marroquín recibe a los estudiantes con el aroma de los coralillos, cushines y mazorcos que florecen en el campus.

Los coralillos, Citharexylum donnell-smithi, están dispersos por toda el área, especialmente frente a la Biblioteca Ludwig von Mises. Este es un árbol de flores blancas diminutas que crecen en racimos colgantes. Sus frutos, de color naranja, se utilizan para decorar altares y alfombras en Semana Santa.
Dos especies de cushines, Inga vera var affinis e Inga oerstediana, también brotan en esta época. Sus flores blancas simulan pompones y sus frutos leguminosos tienen semillas rodeadas de una pulpa blanca que atrae a ciertas especies de aves. Estos árboles suelen usarse en las fincas de café para proteger a los cafetos contra los rayos del sol.
Otro árbol que se puede apreciaren esta temporada es el Oreopanax xalapensis, conocido popularmente como mazorco o mano de león. Sus flores blancas están ordenadas en una especie racimo largo, que se asemeja a una mazorca y sus hojas, verdes y lustrosas, se usan en arreglos ornamentales. Los mazorcos adornan el camino del Jardín Manuel F. Ayau que va del Centro Estudiantil al Edificio Académico.

El Arboretum de La casa de la libertad ofrece lecciones perdurables para todos aquellos interesados en proteger el medio ambiente:

  • Que son las personas en lo particular quienes deben preocuparse y responsabilizarse de su entorno, procesando la información específica de tiempo y lugar de sus localidades para descubrir nichos ecológicos.
  • Que no existe incompatibilidad entre el crecimiento económico y la calidad del medio ambiente; y que, al contrario, mientras mayores son los ingresos de la personas, mayores son los recursos que se pueden poner a la disposición de la protección del medio ambiente.
  • Que la efectiva protección del medio ambiente depende del establecimiento de instituciones que protejan los derechos individuales. El reconocimiento de la propiedad privada constituye una condición esencial para mejorar la calidad del medio ambiente. Esto permite ampliar los procesos de mercado que generan los recursos para mejorar el nivel de vida de las personas y, además, para crear espacios de alto valor ecológico.

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Contacto:
Carmen María Mejía
Arboretum
cmmejia@ufm.edu



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