Araña bananera en el Arboretum de la Universidad Francisco Marroquín
Foto por Luis Pedro Mirón

Desde finales de septiembre, en la 

Universidad Francisco Marroquín y en su 
Arboretum, se hallan las impresionantes telas de araña de las  Nephila clavipes, o arañas bananeras.

Las bananeras no son venenosas; y sólo muerden como defensa en el caso de ser agarradas o pinchadas. En todo caso, su mordida solo provoca un dolor localizado en la zona de la mordedura y una zona pequeña de enrojecimiento alrededor de la mordida, la que se desvanece minutos después.

Los adultos de la especie sólo están presentes una vez al año y tejen su tela para efectos reproductivos todos los años en bosques, jardines, senderos y en las cercanías de cuerpos de agua, en donde por lo general la podrá observar a bajas alturas y en algunos casos tejen su tela entre las líneas utilitarias como luz, teléfono, cable y otras.  

Sus presas son insectos voladores de tamaño medio a pequeño como moscas, abejas, avispas, palomillas y mariposas pequeñas, escarabajos voladores pequeños y libélulas.  La estrategia de ataque primario de esta araña hacia su presa, no es envolverlas en tela de seda, sino morderlas directamente y esa estrategia no les permite atrapar presas de mayor tamaño. Las propiedades físicas del hilo tejedor, fabricado por esta especie, sobrepasa la dureza del acero y la del  kevlar, este último utilizado para detener el impacto de las balas en chalecos blindados.

A los machos de la especie del género Nephila, propia del Japón, se los cría para enfrentarlos en peleas de arañas. Los machos de la especie son enfrentados uno frente al otro sobre palillos de madera horizontales y se considera como perdedor al que es lanzado al suelo por su contrincante.

En el Pacífico Sur, las especies del género Nephila son inducidas a tejer sus redes en marcos hechos de bambú, las que una vez terminadas, son utilizadas para atrapar peces, funcionando la telaraña como una especie de red o ataraya. En esas mismas localidades también se comen a las hembras preñadas, tanto crudas como fritas, como una valiosa fuente de proteínas.

Contacto: 
Ana Lucía Ortíz, Arboretum
luciaortiz@ufm.edu