Este caracol paseaba el sábado 5 de junio por uno de los corredores del Edificio Académico.
Foto por Gabriela Hernández.

Con la intensificación de la temporada de lluvia, los caracoles que habitan el campus de la Universidad Francisco Marroquín se han hecho visibles, no sólo en los jardines y bosques, sino en los corredores.

Algunos de ellos llegan a tener el tamaño de un Blackberry, en tanto que otros son más modestos.

Los caracoles son gastrópodos que constituyen la clase más extensa del filo de los moluscos. Poseen una cabeza, un pie musculoso ventral y una choncha dorsal. Cuando son larvas sufren el fenómeno de torsión, que es el giro de la masa visceral sobre el pie y la cabeza, lo que les permite esconder su cabeza antes, en la concha, dándoles una clara ventaja evolutiva. Los gastrópodos incluyen especies tan conocidas como los caracoles y las babosas marinas y terrestres. Los caracoles tienen una concha en espiral y son muy apreciados por el hombre, tanto con fines coleccionistas como gastronómicos. Los hallados en la UFM no son comestibles.

Los moluscos, por su parte forman uno de los grandes filos del reino animal. Son invertebrados, protóstomos, celomados, tribalísticos y con simetría bilateral; aunque algunos pueden tener una asimetría secundaria. Son segmentados, de cuerpo blando, desnudos, o protegidos por una concha. Son los invertebrados más numerosos desués de los antrópodos, e incluyen formas tan conocidas como los caracoles y las babosas; o las almejas, ostras, calamares y pulpos.

Para el conocimiento de las especies animales y vegetales propias de los barrancos de la ciudad de Guatemala; y para conservar el bosque en el que se encuentra la UFM, esta universidad cuenta con un Arboretum.

El Arboretum de la UFM ofrece las lecciones perdurables para todos aquellos interesados en proteger el medio ambiente:

  • Que son las personas en lo particular quienes deben preocuparse y responsabilizarse de su entorno, procesando la información específica de tiempo y lugar de sus localidades para descubrir nichos ecológicos.
  • Que no existe incompatibilidad entre el crecimiento económico y la calidad del medio ambiente. Al contrario, mientras mayores son los ingresos de la personas, mayores son los recursos que se pueden poner a la disposición de la protección del medio ambiente.
  • Que la efectiva protección del medio ambiente depende del establecimiento de instituciones que protejan los derechos individuales. El reconocimiento de la propiedad privada constituye una condición esencial para mejorar la calidad del medio ambiente. Esto permite ampliar los procesos de mercado que generan los recursos para mejorar el nivel de vida de las personas y, además, para crear espacios de alto valor ecológico.

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Contacto:
Ana Lucía Ortiz
Arboretum
luciaortiz@ufm.edu



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