El arqueólogo José Héctor Paredes mientras contestaba preguntas del público.  
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Aunque el oriente de Guatemala es una de las regiones menos conocidas en la arqueología de Guatemala, el valle del río Motagua merece mucha más atención de la que ha recibido hasta ahora. Ese río fue una vía de comunicación primordial entre el altiplano y la costa atlántica, y fue aprovechado desde tiempos milenarios.

Además, se trata de una región rica en recursos minerales, entre los que destaca el jade, que se exportó a toda Mesoamérica para la elaboración de joyas y objetos de lujo.

Desde 1995, José Héctor Paredes ha dirigido investigaciones en el valle medio del Motagua, patrocinadas por la Escuela de Historia de la Universidad de San Carlos, y el jueves, 27 de marzo impartió una conferencia acerca de sus investigaciones, en el Museo Popol Vuh, de laUniversidad Francisco Marroquín.

Los trabajos han abarcado amplias regiones del departamento de Zacapa, y en los últimos años se han concentrado en el sitio de La Vega del Cobán, situado en el municipio de Teculután. Este es un sitio de primer orden, que seguramente controlaba el tráfico de jade, obsidiana y otros bienes en la parte media del río. Tiene tres canchas de juego de pelota, una acrópolis y más de 260 estructuras visibles. La riqueza de sus gobernantes se hace evidente por las tumbas recientemente encontradas por el equipo de arqueólogos y estudiantes dirigido por Paredes.

El conferencista es catedrático en la Universidad de San Carlos, y se ha especializado en el estudio de la cerámica arqueológica. Ha investigado diversos sectores del valle del Motagua y también se ha enfocado en el análisis de la cerámica preclásica de Abaj Takalik.