«La revalorización de la jurisprudencia como fuente del derecho» fue el tema de las Jornadas de Filosofía del Derecho 2026, organizadas por la Facultad de Derecho de la Universidad Francisco Marroquín. El encuentro reunió a profesores de distintas universidades.

Arturo Saravia, decano de Derecho; Ricardo Manuel Rojas y Roberto Blum durante las Jornadas de Filosofía del Derecho en la UFM. Foto de la Facultad de Derecho.
El programa se organizó como un diálogo crítico a partir de la obra La jurisprudencia como orden espontáneo, de Ricardo Manuel Rojas, director del Centro Bruno Leoni en la UFM, y se celebró el 26 de agosto del 2026.
Ricardo Manuel Rojas es abogado, exmagistrado, escritor y docente universitario. Es doctor en Historia Económica por ESEADE y doctor en Derecho por la Universidad Francisco Marroquín. En Argentina fue secretario de la Corte Suprema de Justicia, juez de Cámara en lo Criminal y miembro del Instituto de Derecho Constitucional de la Academia Nacional de Derecho. Actualmente dirige el Centro Bruno Leoni en esta casa de estudios.
La moderación de los diálogos estuvo a cargo de Roberto Blum, politólogo, filósofo y docente universitario, doctor en Derecho Constitucional y Político por la Universidad Iberoamericana de México y director del Centro de Ética David Hume en la UFM.

Vista de los participantes en las Jornadas de Filosofía del Derecho en la UFM. Foto de la Facultad de Derecho.
«El primer diálogo partió de una pregunta directa: ¿el precedente es una norma o un argumento? A partir de ella se discutió la tesis central de la obra, según la cual la jurisprudencia no debe entenderse como un conjunto de normas de acatamiento obligatorio impuestas por la autoridad de los tribunales superiores, sino como un orden espontáneo de doctrinas argumentativas —análogo al mercado, al lenguaje o a la moral— que evoluciona con la discusión crítica entre jueces y abogados», explicó María José Lamuño, profesora de Filosofía del Derecho.
«La segunda conversación abordó el problema de los precedentes obligatorios. A partir del traslado de las categorías hayekianas al derecho judicial, Rojas formula una crítica a la obligatoriedad de los fallos plenarios y de los precedentes vinculantes, por considerar que desnaturalizan la función judicial y suponen un avance hacia la estatización del derecho. Apoyado en la obra de Bruno Leoni, el autor sostuvo que un tribunal supremo que decide de una vez y para siempre ocupa una posición semejante a la de un legislador», añadió Lamuño.
Al referirse al valor de las jornadas, la profesora Lamuño comentó que «la enseñanza jurídica no consiste en transmitir únicamente el contenido de las normas vigentes: quien solo conoce el derecho positivo del momento queda desarmado cuando ese derecho cambia. De ahí la importancia del conocimiento teórico como fundamento de una práctica jurídica sólida. Esta idea coincide de manera especialmente precisa con el Ideario de la Universidad Francisco Marroquín. En su apartado “Teoría y práctica”, se señala que “La nueva Universidad pondrá énfasis en la buena formación teórica para asegurar una mayor efectividad práctica” y se advierte contra la idea de que la preparación profesional pueda lograrse relegando la teoría para concentrarse únicamente en técnicas específicas. La reflexión desarrollada durante las jornadas constituye una aplicación concreta de ese principio al estudio del derecho».

Las Jornadas de Filosofía del Derecho, en la UFM, reunieron a abogados y juristas. Foto de la Facultad de Deerecho.
«La misión de la UFM es “la enseñanza y difusión de los principios éticos, jurídicos y económicos de una sociedad de personas libres y responsables” y proporciona el marco dentro del cual adquieren sentido estos encuentros académicos. Formar juristas capaces de identificar una norma es indispensable; formar juristas capaces de examinar críticamente sus fundamentos, comprender los límites de la autoridad y argumentar acerca de las instituciones jurídicas constituye una tarea universitaria de mayor alcance», dijo Lamuño.
La profesora de Filosofía del Derecho añadió que «quien comprende qué es el derecho y cuáles son sus fuentes, qué papel desempeña la jurisprudencia y cómo opera en nuestro país, cómo la conciben la tradición romano-germánica y la del common law, y qué visiones iusfilosóficas compiten en torno al concepto mismo de derecho, está en condiciones de evaluar cualquier ordenamiento y de pensarlo críticamente. La discusión entre profesores y colegas crea las condiciones para argumentar, contradecir y defender posiciones distintas ante quienes las examinan con rigor. Ese ejercicio intelectual, respetuoso y exigente a la vez, es difícil de replicar en otros formatos académicos, y en ello reside el valor de la metodología socrática».
Finalmente, Lamuño añadió que «la importancia académica de estas jornadas excede la reunión de profesores. El objetivo último es que una discusión seria repercuta en los estudiantes de las distintas universidades del país. Una tesis solo se pone a prueba cuando sale del círculo que la formuló y se expone a la objeción de quien piensa distinto; el encuentro entre posiciones conceptuales es el mecanismo por el que una disciplina se corrige y avanza. Las jornadas aspiran a cumplir esa función: someter a examen académico temas relevantes y, en esta ocasión, una propuesta sobre la función de la jurisprudencia ante la comunidad de profesores».
El valor de las jornadas estuvo, precisamente, en poner las ideas a prueba. Cuando una tesis puede ser cuestionada, defendida y revisada con argumentos, el derecho deja de ser solo una materia de estudio y se convierte en una conversación universitaria viva.
Contacto:
Facultad de Derecho
derecho@ufm.edu
Guatemala,24 de septiembre del 2026
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