DBT: herramientas para la clínica

 

 

DBT: Herramientas Cruciales para la Clínica Actual fue el título del taller que impartieron Paulina Madriz y Andrea Corzo el 26 de julio del 2026, organizado por la Escuela de Posgrado de la Universidad Francisco Marroquín.

La DBT combina técnicas cognitivo-conductuales con la aceptación, la validación emocional y la filosofía dialéctica para tratar la desregulación emocional severa. Fotos de Escuela de Posgrado.

Durante el taller, las expositoras presentaron la evolución de las terapias conductuales y cognitivas, desde el conductismo de B. F. Skinner, pasando por las terapias cognitivo-conductuales, hasta llegar a las terapias contextuales, que incluyen la terapia dialéctico-conductual (DBT), creada por Marsha Linehan.

La DBT combina técnicas cognitivo-conductuales con la aceptación, la validación emocional y la filosofía dialéctica para tratar la desregulación emocional severa. Fue creada para pacientes con múltiples problemas, especialmente mujeres con conducta suicida o con conductas autolesivas que cumplían criterios para el trastorno límite de la personalidad. Incluso se utilizó con pacientes considerados difíciles o imposibles de tratar. La DBT es especialmente efectiva en el tratamiento de trastornos caracterizados por dificultades en la regulación emocional.

La terapia dialéctico-conductual se basa en un enfoque estructurado y basado en evidencia que proporciona habilidades y herramientas concretas para enfrentar los desafíos de la vida, manejar emociones difíciles y construir relaciones más saludables. Busca mejorar la relación de los pacientes consigo mismos y con su contexto.

Se basa en cuatro habilidades básicas: mindfulness o atención plena, regulación de emociones, efectividad interpersonal y tolerancia al malestar.

Las expositoras explicaron por qué la DBT es relevante en la clínica actual: se recomienda como tratamiento de primera línea para el trastorno límite de la personalidad (TLP), la conducta suicida y las autolesiones repetidas. En 3273 pacientes se encontró una reducción de la conducta suicida, las autolesiones y el abandono del tratamiento.

Cincuenta y cuatro estudios realizados con 17 630 pacientes mostraron que la DBT fue una de las pocas psicoterapias que redujeron significativamente los intentos suicidas frente a los tratamientos habituales. En veintiún estudios con 1673 adolescentes se encontraron reducciones significativas en las autolesiones y la ideación suicida. Asimismo, en trece estudios sobre trastorno de estrés postraumático complejo, la terapia dialéctico-conductual produjo reducciones moderadas de síntomas de TEPT y depresión, además de disminuir las autolesiones.

Andrea Corzo es psicóloga clínica con experiencia en atención psicoterapéutica para adultos y adolescentes. Tiene una maestría en Terapias Contextuales, por el Instituto Superior de Estudios Psicológicos de Madrid. Además, cuenta con formación en neurobiología del apego, así como con diversas certificaciones y subespecializaciones en terapia dialéctico-conductual.

Paulina Madriz es psicóloga clínica con experiencia en atención psicoterapéutica para adultos y adolescentes; graduada de la Maestría en Psicoterapia Avanzada de la UFM; con un diplomado en Inteligencia Emocional y diversas certificaciones y subespecializaciones en terapia dialéctico-conductual. Actualmente preside la Asociación Guatemalteca de Psicología.

Más que un conjunto de técnicas, en el taller se mostró la DBT como una propuesta que lleva herramientas concretas a situaciones clínicas complejas. Sus cuatro habilidades básicas ofrecen un punto de partida práctico para comprender las emociones, responder al malestar y relacionarse de una manera más saludable.

Contacto:
Escuela de Posgrado
posgrado@ufm.edu

Guatemala, 17 de agosto del 2026

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