Autoridades de la UFM, de la Facultad de Medicina e invitados, luego del acto

“La razón por la cual solicité el privilegio de dictar esta plática es porque llegó el momento en que debe de finalizar mi decanatura”, dijo Rodolfo Herrera- Llerandi, decano saliente de la Facultad de Medicina de la Universidad Francisco Marroquín, durante la conferencia inaugural de esa unidad académica, celebrada el 26 de enero de 2006.

Al presentar a Federico Alfaro, futuro decano,  Herrera-Llerandi dijo que “sus cualidades justifican la elección.  Es médico sobresaliente y exitoso en su especialidad, es ético, es de edad y de experiencia adecuadas, y fue decisión unánime de quienes estuvieron envueltos en la elección”.

Durante el acto, al dirigirse a los alumnos nuevos de la Facultad, Herrera-Llerandi celebró que los progresos científicos hayan hecho adelantar el diagnóstico, el tratamiento; pero enfatizó que lo importante son las personas.  “Durante el siglo pasado he visto de cerca los progresos gigantescos en el uso de antibióticos que no existían antes de 1942, en el uso de imágenes que no existían tampoco en esa época, y qué maravilla es ver una tomografía donde aparecen cortes anatómicos que no se visualizaban antes.  Existe tendencia a enfatizar lo científico y el uso de todos los métodos nuevos para hacer diagnóstico y decidir tratamientos, pero al mismo tiempo se está alejando el médico del paciente.  No estoy deseando que se regrese medio siglo para atrás; pero si estoy deseando que cada uno de ustedes, al graduarse de médico de nuestra universidad, sienta que lo más importante sigue siendo el paciente y no su diagnóstico, ni el número de su cama”, dijo el decano Herrera-Llerandi.

Federico Alfaro, que pronto asumirá el cargo que deja Herrera-Llerandi, es médico y cirujano graduado de la Universidad de San Carlos de Guatemala,  hizo estudios de posgrado en el Baylor College of Medicine y es especialista en cardiología.

Al hacer uso de la palabra, durante la Lección Inaugural, Alfaro agradeció su nombramiento como decano de la Facultad de Medicina. “Lo acepto con profundo agradecimiento, humildad y sentido de responsabilidad.  Me identifico plenamente con los ideales de la Universidad y con la pasión por la libertad, por su capacidad de detonar la creatividad humana y promover la prosperidad”, dijo.

“Deseo expresar mi profunda admiración por el doctor Rodolfo Herrera-Llerandi, hombre, patriota y médico ejemplar.  Su sensibilidad por aliviar al que sufre debe ser un faro para las generaciones de médicos actuales y futuros”, añadió.

“Siento gran responsabilidad en continuar y perpetuar su obra en la Facultad de Medicina, a la cual dedicaré, con la ayuda de Dios, todo mi empeño y capacidad.  Espero poder transmitir a los estudiantes y profesores el compromiso de una formación médica integral, ética y de entrega total a la formación responsable y creativa”, indicó Alfaro.

Entre otras distinciones, fue seleccionado como mejor estudiante de medicina, en la USAC, en 1964; recibió el Physician Recognition Award de la Asociación Médica Americana, en 1974; fue electo Fellow del Colegio Americano de Cardiología, en 1976; recibió el nombramiento de Padre de los bancos de marcapasos para personas de escasos recursos, un programa que existe en más de 40 países del mundo, en 1986; fue nombrado Académico de Número Ordinario de la Academia de Ciencias Médicas, Físicas y Naturales de Guatemala, en 1993; recibió el Special Recognition Award en la International Summit II de Houston, en 1993; fue nombrado Miembro Distinguido del Colegio de Médicos y Cirujanos de Guatemala, en 1995; es miembro del Board of Directors de Heartbeat International, desde 1990; fue presidente de la Sociedad Centroamericana de Cardiología, en 2000; fue miembro del equipo médico a cargo de la salud del papa Juan Pablo II durante sus tres visitas a Guatemala; y es presidente del Consejo Centroamericano y del Caribe de Investigación Cardiovascular.

Es autor de numerosas publicaciones y ha ocupado varios cargos de importancia en organizaciones médicas y de beneficencia como miembro del Club Rotario. Fue presidente de la Asociación Guatemalteca de Cardiología y fundó el Seminario Centroamericano de Cardiología. Actualmente trabaja en descifrar por qué padecemos del corazón los guatemaltecos; y ha estimulado a otras asociaciones de cardiología, en Centroamérica, para que se involucren en estudios sobre temas cardiología en la región.  Acaba de concluir un estudio sobre la atención a los pacientes de infartos agudos en el Istmo y el Caribe.  Estuvo involucrado con la UFM desde la fundación de la Facultad de Medicina, como profesor y como asesor de tesis; así como con la Facultad de Odontología. 

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