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Un déficit fiscal creciente, al ser financiado con endeudamiento y en ausencia de controles ciudadanos fueron las tres causas identificadas de la crisis argentina, durante la conferencia-foro celebrada el 13 de febrero en laUniversidad Francisco Marroquín.

Fue organizada por el Centro Henry Hazlitt, de laUFM.  Frente a un auditorio de más de 600 personas, en la conferencia participaron el doctor Juan Carlos Cachanosky, director del Centro y encargado de los cursos de Proceso Económico; el doctor Alejandro Gómez, que se encuentra en esta casa de estudios realizando su tesis sobre el pensamiento liberal de José Cecilio del Valle; y el licenciado Willy Zapata, profesor de Teoría y Política Monetaria.

Guatemala está muy lejos de llegar al caso de Argentina a pesar de la acumulación del déficit fiscal, advirtió el doctor Cachanosky, al hacer el símil de que el hecho de que uno vaya en la carretera, a mil kilómetros de un precipicio, no quiere decir que vaya a caer en él, porque todavía hay mucho tiempo y espacio para corregir el rumbo.

Con respecto al caso de su país y a la convertibilidad específicamente, Cachanosky señaló que el equilibrio no se refiere a que por cada peso haya un dólar, sino en la relación que hay entre la oferta de dinero y la demanda de dinero. Es decir, que la cantidad de dinero en la economía no puede crecer más rápido que lo que crece la producción. Esto lo señaló como la clave para mantener la estabilidad monetaria.

El conferencista advirtió contra el déficit fiscal. En el sentido de que si para financiarlo los gobiernos obtienen dólares en el exterior, entonces ese dinero entra a la economía en forma de dólares, o de moneda nacional, y la cantidad de dinero en el mercado empieza a sobrepasar el ritmo de crecimiento de la producción, que ocasiona inestabilidad monetaria y de precios.

En Argentina, Cachanosky señaló como factores del desastre un gasto público que se duplicó y una deuda que pasó de US$ 60,000 a US$ 140,000. A eso hay que añadir la baja en el nivel de actividades productivas y en consecuencia la desocupación, y la baja en la recaudación de impuestos.

En opinión del historiador Alejandro Gómez, la crisis en Argentina no es de carácter económico sino político-institucional, y no se limita a los hechos ocurridos en los últimos dos meses, sino que se remonta a 50 ó 60 años de hacer mal las cosas en Argentina. El problema, dijo, sería ¿por qué no se dio la crisis antes? Y la respuesta la podemos encontrar en la ayuda que el Fondo Monetario Internacional y el Banco Mundial dieron para alimentar la política expansionista.

Gómez meditó en el sentido de que cómo fue posible que un país, que a principios del siglo XX era el tercer país captador de inmigrantes, haya retrocedido hasta el punto de que ahora sus habitantes emigran hacia otros países. El le atribuyó la decadencia de Argentina a dos elementos importantes: la aparición de Juan Domingo Perón, con sus políticas de expansión del gasto público y control absoluto de la economía (que emularon sus sucesores). En consecuencia, los subsidios y préstamos que otorgaba el Fondo iban alimentando el ansia gastadora del Estado.

Desde el punto de vista institucional, explicó que en Argentina no hay control de lo que hacen los políticos: no tienen restricciones ni límites a sus gastos. Gómez hizo énfasis en que no hay forma de resolver la crisis sin que haya un control estricto de lo que hacen los políticos. Recordó, por ejemplo, que allá hay legisladores que ganan más de US,000 al mes, y jueces de la Corte Suprema que reciben más de US,000 al mes. Otro ejemplo es el de la imprenta del Congreso. Está atrasada dos años en la impresión de diarios de sesiones, a pesar de que tienen más empleados que el diario de mayor circulación en Buenos Aires (el cual tiene un tiraje de 2 millones de ejemplares).

La solución, según él, no sólo pasa por el saneamiento de la economía, sino que hay que sacar a los ladrones de la casa. Hay que desarrollar la participación política directa por parte de los ciudadanos, indicó.

Por su parte, el licenciado Willy Zapata le atribuyó la crisis a la forma en que se desarrolla la política económica y, más importante aún, a la falta de decencia y credibilidad de las personas en el poder. Con respecto al FMI, Zapata opinó que el problema fue que no supo prevenir sobre el tema a tiempo. Entre los errores más destacados, señaló la imposición de un tributo a las transacciones financieras, política que estuvo a punto de ser implantada en Guatemala, advirtió.

Comparó la crisis de diciembre con el caso de un padre de familia que se queda sin empleo y no le cuenta a su familia. Entonces, su esposa e hijos siguen gastando normalmente, y a él se le acaba la indemnización y topa las tarjetas de crédito. Al final, sin ingresos y sin crédito, le cuenta el problema a su familia. Pero… ¿cuándo empezó la crisis? preguntó ¿el día que se quedó sin empleo, o el día que por fin se atrevió a contárselo a su familia?

El doctor Juan Carlos Cachanosky es director del Centro Henry Hazlitt de esta universidad y, como tal, es responsable de los cursos de Proceso Económico. Es argentino y uno de los liberales más conocidos en el ambiente académico latinoamericano. Actualmente está muy involucrado en la virtualizaciónde cursos para ser ofrecidos vía Internet.  De hecho, acaba de lanzar, aquí en laUFM, una maestría en economía por este mismo medio. El doctor Cachanosky tiene asombrados a sus alumnos por lo profundas y absorbentes que son sus clases.   Los que creyeron que, como la maestría iba a ser por la Web, iba a ser fácil, se encontraron con un reto que les saca el jugo intelectualmente.

El segundo panelista fue el licenciado Alejandro Gómez, que es historiador especializado en historia latinoamericana. En Argentina es conocido por su sentido del humor mordaz, del cual disfrutaba una multitud de radioescuchas, ya que dirigía una columna de historia en un programa de radio denominado Pecados Económicos.  En laUFMestamos orgullosos de que se encuentre en Guatemala porque está investigando, para su tesis doctoral y de primera mano, la visión liberal del prócer de la independencia centroamericana José Cecilio del Valle, cuya biblioteca personal es propiedad de esta casa de estudios.

El tercer panelista fue el licenciado Willy Zapata, que presidió la Junta Monetaria y del Banco de Guatemala entre junio de 1993 y junio de 1997.  En la facultad de Economía de laUniversidad Francisco Marroquín, es profesor de Teoría y Política Monetaria.  Y por cierto, es un catedrático muy admirado por sus alumnos debido a la profundidad de sus conocimientos en el tema.