Vista del escenario, durante El gran vals, en la  UFM
Foto por Gustavo Castillo

La Organización para las Artes de la Universidad Francisco Marroquín celebró otro concierto dedicado al público de todas las edades titulado  El gran vals.  El mismo se llevó a cabo en el Auditorium Juan Bautista Gutiérrez de esta casa de estudios.

“Como actividad enriquecedora y de gran belleza visual, los cuatro club florales de Guatemala, Club Jardin de Guatemala, Club de Jardinería Arte en Flor, Floralí y Círculo Floral,  montaron una exhibición floral alusiva a los valses El Danubio Azul, Voces de Primavera, El Emperador y Noche de Luna entre Ruinas en el vestíbulo del Auditorium”, explicó Geraldina Baca-Spross, presidenta de la Organización.

“Ningún vocablo musical evoca tantas imágenes en gente de edades tan diversas como el vals.  Tocado por grandes orquestas como por conjuntos pequeños, en las grandes fiestas de la nobleza como en fiestas de quince años y bodas en el mundo entero, el vals es un baile elegante que se bailaba en las cortes europeas en el siglo XVIII en su forma más simple hasta las fiestas en los palacios y tabernas durante su apogeo en el siglo XIX, con el advenimiento de la familia Strauss, en Austria”, añadió la presidente de la Orpafm. 

“Repudiado como vulgar al principio por la cercanía de los cuerpos del caballero y la dama, el vals ha llegado a ocupar el lugar más prominente entre todos los bailes de salón y no tiene visos de ser reemplazado nunca”, indicó.  

En esta presentación, la Orquesta Clásica de Guatemala, bajo la dirección del Maestro Ricardo del Carmen F.,  intepretó el vals más conocido en el mundo, El Danubio Azul, así como otros de la familia Strauss y de otros compositores austriacos, como Franz Léhar y Carl Ziehrer cuyas obras se escuchan en los conciertos de fin de año en Viena, a cargo de la mítica Orquesta Filarmónica de Viena.    

“Se dice que nadie puede ejecutar un vals como lo hacen los vieneses, así como que tampoco nadie puede ejecutar los musicales de Broadway como los neoyorkinos.   Y es cierto, pero el vals no pierde su encanto aunque sea ejecutado en otros lados del mundo”, explicó Baca-Spross.  

“A los valses se han unido polkas, composiciones alegres y rápidas que se bailan más en Europa actualmente, pero que fuera del continente europeo, se escucha en salas de conciertos y como parte de operetas, las que generalmente son acompañadas con palmadas del público”, agregó.

En el programa no podía faltar un vals de un compositor guatemalteco, Mariano Valverde, la nostálgica y bella obra Noche de Luna entre Ruinas, en arreglo para gran orquesta del Maestro Ricardo del Carmen Asensio.