Lily Cazali, de la Facultad de Derecho  

Lily, ¿Desde hace cuánto tiempo está usted aquí en la Universidad?
Desde 1987. El 11 de octubre de 1987. Me inicié en la planta telefónica. Me inicié ahí y luego de secretaria al programa de Historia del Arte. Ahí estuve en Historia del Arte y de ahí me vine aquí a colaborar en Derecho, el 1 de julio de 1990.

Primero empecemos con la planta. Usted habrá visto cómo es la planta ahora, ¿cómo era la planta en aquel tiempo?
En aquel tiempo había solo con una planta muy pequeña y dos teléfonos auxiliares. Todavía no estaba conectada para las facultades; lo que hacíamos era pedir favor a alguien que estuviera en ese momento e iba a avisarle a la persona que tenía una llamada. No se me olvida que al primero que llamaron fue al que ahora es doctor, Julio Cole. Y dije y ahora qué hago, cómo lo localizo. Unos alumnos que trabajaban en el laboratorio de Fisicc, me hacían el favor de localizar a la persona, porque yo tenía turno de dos de la tarde a ocho de la noche.

¿Conoció usted el campus viejo?
Una vez llegué por información. Me parece que se habían trasladado en julio al campus nuevo. En donde son las graduaciones había un palo de naranja al que siempre pasábamos en la noche robando unas naranjas con Merce, que era secretaria de Odontología, del comité curricular y trabajaba medio tiempo en Psicología. Entonces en la noche, al finalizar el turno, siempre nos llevábamos guayabas y también naranjas. En el camino hasta el parqueo había unos palos de guayabas. Creo que todavía están, cerca del Centro Estudiantil. Nosotros vimos cómo realizaron esa construcción.

¿Cómo vino usted aquí a laUFM?
Yo era amiga de la hermana de Gloria, de la biblioteca, y ella me comentó que había una plaza de recepcionista aquí en la Universidad. Vine a aplicar. Doña Vera fue quien me entrevistó y me hicieron el examen. En ese tiempo estaba Héctor Amado, él era el contralor y también me entrevistó. A los dos días me llamaron para preguntarme si podía empezar a colaborar inmediatamente.

¿Y cómo paró en la Facultad de Derecho?
Por Auri. Porque Auri en las tardes llegaba a sacar fotocopias y una vez me hizo el comentario que iba a necesitar una persona que le asistiera. Ella ya no se daba abasto porque la Facultad estaba creciendo. Le dije que me propusiera y ella me dijo que viniera a entrevista con el doctor Mayora. El doctor Mayora me entrevistó y me examinó y me dijo que sí. Así que me quedé en la doble jornada. En la planta y aquí.

Cuando usted dice que la Facultad crecía ¿en qué se daba ese crecimiento?
En crecimiento… la Facultad solo llegaba a la mitad. Todo esta parte era de las aulas de acá y ésta era la más grande. Hicieron el salón de profesores, y oficinas para los profesores de tiempo completo. En ese entonces eran pocos los alumnos. Ahora son más porque el año pasado se tuvo dos secciones de primer ingreso, A y B. He visto desde el 90 cómo los alumnos que eran estudiantes ahora son catedráticos para la Facultad, y yo digo bueno, sí ha pasado el tiempo.

¿Como quiénes por ejemplo?
El licenciado Juan Carlos Castillo; el doctor Milton, que era alumno; está el licenciado Martí Báez, también era alumno y ahora es catedrático para nosotros; tenemos uno que otro alumnos que vienen a examinar también.

Yo supongo que en 16 años han ocurrido muchas cosas. ¿Tiene usted algún recuerdo especial? Que usted diga A la gran& esto
Sí, lo que me da ese sentimiento es ver el jardín.  Cuando empezaron a hacer ese jardín, pegado a donde estaba la pileta de los pescados, ahí había unas matas muy pequeñas y ahora que las miro pienso que en realidad esto ha crecido.  Ha crecido porque he visto lo que era antes,  en el camino viejo habían unas bodegas y una carpintería y ahora estáNew Media, el Centro Estudiantil también lo contruyeron.  Para mí ha sido muy lindo ver todos los cambios.  Espero que esto siga creciendo más y que yo siga aquí también, si es que todavía Dios me da vida y salud que es lo principal.

Con respecto a personas, ¿tiene usted algún recuerdo especial?
Doña Vera ha sido una persona muy especial. Ella ha tenido los ojos y los oídos para vernos y para oírnos, ya sea en cosas del trabajo o en cuestiones personales. Doña Vera siempre ha estado con nosotros. Tengo un recuerdo muy bonito. Ella siempre ha sido tan incondicional para cualquiera, siempre está ahí presente en cualquier situación. Incluso de trabajo cuando no sabíamos algo, a ella recurríamos porque ella en realidad es un libro para nosotros. Tiene muchos años de estar aquí.

¿Qué es lo que más le gusta de su su vida en la UFM?
El ambiente me encanta. En estos momentos el Decano es una persona muy comunicativa, es una persona que le permite a uno hablar, él es muy amplio. Yo colaboré con el doctor Mayora y es un gran académico. El doctor Mayora fue también una persona con quien nos gustó trabajar al tenerlo de decano. Nos dio tanta tristeza cuando se fue, pero nos emocionamos cuando vino el doctor Milton, después de haberlo visto de estudiante y ahora lo vemos como autoridad nuestra. Yo a la Universidad la quiero mucho.

¿Y lo que menos le gusta?
Lo que menos me gusta& en realidad no, no podría decirle algo no me gusta. De la Universidad… todo me gusta, no tengo nada de qué quejarme. Esto me ha dado mucho y siento que me ha ayudado a seguir. Quisiera llegar a los 75 años. Los sábados y domingos estoy en casa, de lunes a viernes soy feliz. Soy muy dedicada a la Universidad.

Si usted tuviera que darles un consejo a otras personas que vienen a colaborar con laUFM¿qué les aconsejaría?
Primero que nada, estar aquí en la Universidad tiene uno mucho respaldo en muchos lados. La universidad es una gran empresa y yo les aconsejaría que procuren involucrarse en las cosas que hay aquí, tantas cosas que se ven, tantas oportunidades que tienen, y más adelante no de inmediato si pueden estudiar que lo hagan. Que lo hagan porque la Universidad nos da esa facilidad.

Yo sabía que usted tiene también contacto con los estudiantes y eso ha de ser muy interesante. ¿Qué consejo les daría a los estudiantes?
Yo he tenido la oportunidad de que a veces hay unos estudiantes que se van y no quieren estudiar. En una ocasión, vi a uno que estaba muy preocupado y le pregunté qué le pasaba. Le dije que no sabía si le podía ayudar o aconsejar si tenía algún problema. Lo que le pasaba era que había peleado con la novia. Y le dije ni se preocupe, usted empieza, usted tiene mucho por delante, eso es para más adelante, siga y no bote sus estudios porque eso le va a servir el día de mañana. Si usted no es nada, en ningún lado va a tener una cabida. Me dijo gracias. Ya cerró y está preparándose para sus privados. No se reconcilió con la novia pero está muy bien.

Nosotros tratamos la manera de ayudar. Muchas veces no vienen aquí cuando están en el primer año, pero ya cuando están en grados superiores como que tienen más confianza. Y se atreven a venir a prestar la engrapadora o ya empiezan ellos a sentir el calor de nosotros como Facultad. El doctor Recinos decía que nosotros éramos muy consentidoras con los alumnos. Tratamos de ayudarlos si tienen problemas en clase.