La arquitecta Mónica Rossil, graduada de la UFM, actualmente trabaja en Taylor Architects, de Irlanda

Monica Rossil, arquitecta graduada de la 

Universidad Francisco Marroquín, se encuentra trabajando en Taylor Architects, en Irlanda, país en el que empezó a trabajar en 2006.

La arquitecta Rossil acaba de completar sus estudios de posgrado para ser miembro del Royal Institute of Architects of Ireland.

“Siempre me llamó la atención vivir en Europa ya que es el Viejo Continente y cada ciudad está llena de historia que se lee en su arquitectura y en sus monumentos.  También creo que en contraste con América Latina, la vida se valora más, es más seguro, y la gente en general es más respetuosa.  Vine específicamente a Irlanda porque como resultado del crecimiento económico, había mucha oferta de trabajo en arquitectura y construcción”, relató Rossil que obtuvo su título en la 
Facultad de Arquitectura de la UFM, en 2004.

“Lo que más me impresiona es la creencia generalizada, en muchos países europeos, de que el Estado es un ente superior que sabe más que los demás y que tiene que intervenir en todo porque la gente es incapaz de valerse por sí misma y de tomar sus propias decisiones.  Creen que si el Estado no interviene, la economía se paralizaría y la gente algo así como que se moriría porque no se pueden cuidar a sí mismos.  Esto está reflejado en la cantidad de regulaciones y restricciones en todos los ámbitos que se pueda imaginar.  Hubo una propuesta de un Ministro para aumentar los impuestos al chocolate y otros dulces para evitar que la gente siguiera aumentando de peso… y así se tropieza uno con cada ridiculez”, comentó. 

“Mi experiencia en la UFM me ha servido para confirmar mi creencia que la libertad es de lo más valioso y que es muy importante luchar por ella.  También me ha provisto de los argumentos necesarios para explicar la importancia de la libertad y la responsabilidad individual.  Estoy muy satisfecha porque sólo con dos años de estar trabajando en Taylor Architects ya puedo notar el cambio en la mentalidad de mis colegas, cuando empecé a trabajar ahí aceptaban todas las condiciones que les imponían los del sistema de planificación sin mayor problema y ahora se cuestionan todo y se han dado cuenta que muchas de las medidas, supuestamente por el bien común, son más bien arbitrarias y no alcanzan los fines deseados.  También estoy celebrando que recientemente los irlandeses votaron que no al Tratado de Lisboa”, concluyó la arquitecta Rossil.

Contacto: 
Giancarlo Ibárgüen S., rector
rectoria@ufm.edu