Harold Sibaja, durante su exposición

Los jóvenes y la violencia fue el tema del panel foro que, como actividad de seguimiento al IV Seminario Interuniversitario Economía para la Política, organizó el Centro de Análisis de las Decisiones Públicas, de la Universidad Francisco Marroquín.

Previo al panel, el licenciado Harold Sibaja, de la U.S.A.I.D., hizo una presentación basada en el documento títulado  U.S.A.I.D. Central America and Mexico Gang Assessment.   Este estudio fue elaborado para conocer a fondo la problemática asociada a las maras en Guatemala, El Salvador, Honduras y las fronteras de México y Nicaragua para que aquella organización pudiera diseñar una estrategia de combate a la violencia juvenil.   

El estudio estima que en Guatemala hay 14,000 miembros de maras repartidos entre la mara Salvatrucha (MS-13) y la mara 18.  El mismo destaca el carácter internacional del fenómeno y la adaptabilidad de estas pandillas; señala se han vuelto más violentas, que reclutan a niños de 8 años, y que no todos los mareros son iguales.  Los líderes tienen nexos con el crimen organizado y el narcotráfico. La  U.S.A.I.D. sugiere una estrategia triple de prevención, intervención y hacer valer las leyes, haciendo la salvedad de que las políticas de dureza, por sí solas, no tendrán resultados efectivos.

La intervención del Licenciado Sibaja dio pie a la discusión del panel integrado por dos panelistas que han trabajado en programas de combate a la violencia juvenil y tienen experiencia de primera mano.  Ellos son el licenciado Juan Carlos Conde que labora en la Municipalidad de Mixco y es originario del barrio El Milagro, uno de los más afectados por las maras; y el general de brigada Carlos Villagrán de León que, como Comandante de la Policía Militar  de la Guardia de Honor,impulsa un plan piloto integral para combatir el problema.  También por el padre Juan Carlos Nuñez, S.J. que combina la experiencia práctica de párroco e investigador de campo con una perspectiva académica;   por el doctor Francisco Beltranena que aportó su visión como columnista y profesor universitario; y por el licenciado Carlos Mendoza, que ha investigado a fondo la violencia colectiva en el país, siendo candidato al doctorado en Ciencias Políticas por la Universidad de Notre Dame.   

El panel fue moderado por Karen Cancinos, miembro de Cadep, que indagó tanto por las causas del fenómeno, como por las políticas públicas que han funcionado o fracasado, instando a los panelistas a dar sus recomendaciones en esta materia.  La desintegración familiar, la paternidad negligente, la falta de identidad y de un sentido de pertenencia, así como el clima de impunidad, fueron las principales causas señaladas.  La respuesta gubernamental al fenómeno, dijeron los panelistas, no ha sido del todo satisfactoria.  Conde y Beltranena señalaron las deficiencias en el cumplimiento de la ley; no hay certeza en el castigo al delincuente, extorsionista y asesino.  Mendoza advirtió sobre la necesidad de estudiar más las causas para diseñar mejores políticas públicas, y advirtió en contra de fórmulas cajoneras que pueden funcionar en un lugar pero no en otro.  Villagrán y Nuñez estuvieron de acuerdo en dar cumplimiento a la ley, pero recordaron que no nos podemos quedar allí porque es preciso mejorar las condiciones educativas y las expectativas de empleo de los jóvenes.  

El foro se celebró el jueves 31 de agosto de 2006 en el Auditórium Milton Friedman, de la Universidad Francisco Marroquín.

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