Portada de la sexta edición, en español, de La Acción Humana  
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El formidable tratado de economía La Acción Humana, de Ludwig von Mises, cumplió 55 años de vida el 14 de septiembre de 2004.

Fruto de toda una vida de investigaciones y estudios, así como de medio siglo de experiencia, La Acción Humanaprovee un análisis comprehensivo de la Economía porque la Economía no permite ser fragmentada en ramas especiales. Invariablemente se trata de la interconexión de todos los fenómenos de la actuación y de la economía. Todos los hechos económicos se condicionen mutuamente. Todos los variados problemas económicos deben ser tratados dentro del marco de un sistema comprehensivo que le asigna sus debidos lugar y peso a cada aspecto de las necesidades y los deseos humanos. Todas las monografías son fragmentarias si no están integradas en el tratamiento sistemático de cuerpo total de las relaciones económicas y sociales, explicó Mises en un artículo publicado por
Plain Talk, cuando recién había sido publicada la obra.

La Acción Humanaes un libro cuya importancia estriba en haber hecho evolucionar la revolución marginalista que se originó con Menger (Jevons y Walras) en 1872. Esta revolución consistió en colocar al individuo como el centro y punto de partida para abordar las cuestiones fundamentales de la teoría económica solucionando problemas que los clásicos (Ricardo, J. S. Mill y Smith) no habían logrado resolver. En esa vena, Ludwig von Mises concede importancia al ser humano como ser que actúa, que elige y opta, en función de sus propias y personales preferencias, y elabora así una Teoría general de la acción, explicó Julio César De León Barbero, titular de la
cátedrade Filosofía Social en laUniversidad Francisco Marroquín.

En su obra magna Mises propone que es imposible elaborar una teoría acerca de los precios, los salarios, la oferta y la demanda, sobre la moneda, etc., si no se tiene como fundamento la Teoría general de la acción. En ese sentido el libro señala, por una parte, la causa de los problemas que agobian, hoy por hoy, a la mayoría de economías nacionales alrededor del mundo y, por otra parte, propone las adecuadas soluciones, indicó De León.

En una palabra, tenemos problemas como falta de inversiones, pérdida del poder adquisitivo de la moneda, bajos salarios, falta de vivienda, desaparición masiva de puestos de trabajo, y otros, porque los gobernantes ignoran los presupuestos fundamentales de la Teoría general de la acción humana. Mises afirmó sabiamente que: Toda política económica que vaya en contra de los principios establecidos por la Teoría general de la acción está destinada, a priori, a fracasar. Desgraciadamente ese fracaso no es sólo un fracaso gubernamental, es un fracaso que se palpa y traduce en un incremento en los niveles de pobreza, en una involución en el nivel de vida de las personas, añadió.

Si hay una lección que uno puede derivar de la lectura del texto es que los denominados ciclos económicos son en realidad producto del intervencionismo estatal en los procesos del mercado y no efectos del mercado que el estado debe arreglar o estabilizar, explicó.

El titular de la cátedra de Filosofía Social, señaló que un énfasis importante de la obra es que si uno quiere hacer teoría económica debe olvidarse del mundo y volverse hacia el universo interior de los individuos de donde provienen las decisiones y los cursos de acción inspirados por valoraciones subjetivas. Por ello es que ni la matemática ni la estadística constituyen vías recomendables para el quehacer científico del economista. La cuestión es que tales disciplinas se ocupan de fenómenos históricos, de hechos ya pasados, aparte de estar relacionadas directamente con objetos materiales que es lo único que se puede contar.

Finalmente es necesario recordar el énfasis hecho en el texto de que el problema principal de la economía no es repartir (como equivocadamente lo han enfocado otras hipótesis) sino producir; porque el problema esencial al que se enfrenta la economía no es la falta de equidad o ecuanimidad sino la total ausencia de los medios (o bienes) que todo ser humano requiere para alcanzar sus fines o metas en la vida. Y cuando la riqueza se produce los distintos participantes en el proceso reciben la parte que corresponde a su participación, por ello es que entre más produzcamos más prósperos seremos y mejor viviremos. Esa es la bendita consecuencia de la cooperación en base a la división del trabajo, concluyó De León.

La
bibliotecade laUniversidad Francisco Marroquínlleva el nombre del ilustre economista Ludwig von Mises.