Alfredo MacKenney junto a una maqueta de Yaxhá, elaborada por él.

El doctor Alfredo MacKenney recibió por parte del Museo Popol Vuh la Orden del Pop como reconocimiento a su labor de muchos años a favor de la difusión del patrimonio guatemalteco, especialmente por los esfuerzos realizados en la elaboración y conservación de maquetas de sitios arqueológicos y por su apoyo en el estudio de la vulcanología en Guatemala.

Creada en 1998, la Orden del Pop tiene el objetivo de honrar los méritos de personas que han contribuido a la conservación, investigación o difusión del patrimonio cultural de Guatemala. Como reconocimiento simbólico, se ha concebido para promover los esfuerzos de individuos que dedican su tiempo y energía a este propósito.

En el mismo acto les fue entregado el Premio Huun a la redactora Rosana Rojas; y a los infógrafos Billy Melgar, Nelson Xuyá y Julio Miguel Lago por su reportaje titulado 13 Baktún, el inicio de una nueva era.

En 2003, el Museo Popol Vuh instituyó el Premio Huun para la Prensa Arqueológica de Guatemala, que se entrega anualmente a los autores del mejor reportaje de prensa escrita sobre un tema relacionado con la conservación, investigación y divulgación de la arqueología de Guatemala. Por medio de este premio, se pretende estimular el interés de la prensa para la divulgación del trabajo arqueológico que se lleva a cabo en el país, mejorar la calidad de los reportajes de prensa, y contribuir a la educación del público en lo relacionada a la arqueología de Guatemala.

¿Quién es Alfredo MacKeney?

Alfredo MacKenney nació en la Ciudad de Guatemala en 1931. A los cinco años se mudó con su familia a Quetzaltenango, lugar en donde nacería su pasión por la vulcanología. En 1959 se graduó de doctor de la Universidad de San Carlos de Guatemala.

Poco tiempo después de iniciar sus visitas a volcán Pacaya, se unió a la Federación Nacional de Andinismo. Desde entonces se ha dedicado a fotografiar, estudiar y, sobretodo, a documentar todos los fenómenos naturales relacionados con este lugar que durante toda su vida ha sido su gran pasión. A la fecha ha registrado más de 1400 ascensos al volcán, cifra que probablemente continuará creciendo en el futuro.

Por sus contribuciones al estudio de la vulcanología, se ha hecho acreedor de la admiración de científicos de varias nacionalidades; quienes han citado sus documentadas observaciones periódicas para publicar estudios significativos del tema. Su legado ha quedado perpetuado luego que el cráter más activo del volcán Pacaya del lado occidental fue bautizado como Pico MacKenney.

Su gran fascinación por las costumbres ancestrales de los mayas, surgió desde que era niño, luego de conocer los estudios en Kaminaljuyu de la Institución Carnegie. Luego de admirar los restos de sus templos y los trabajos que se hacían para devolverles su esplendor, llegaría a la conclusión que la única forma de revivir su pasado maravilloso era a través de la construcción de maquetas de los sitios que le interesaban.

Por lo tanto, inició con el templo mayor de Zaculeu, que estaba siendo restaurado por la United Fruit Company. Continuaría con otros templos del sitio gracias a los planos que le daría el entonces estudiante de arqueología Luis Luján.

Poco tiempo después se entusiasmó con la idea de hacer ciudades completas en tamaño reducido de aproximadamente un metro, elaborando los sitios de Kajyup, Chutixtiox, y Piedras Negras basándose en los planos y dibujos de Tatiana Proskouriakoff y gracias a la colaboración del arquitecto Rafael Pérez de León, diseñador del Palacio Nacional de Guatemala.

En diciembre de 1975 National Geographic publicó un artículo sobre Tikal, en donde aparecían mayas construyendo el lado sur de la Acrópolis Norte. El entonces director del Instituto Guatemalteco de Turismo, Álvaro Arzú, sugeriría que la maqueta acompañase la exhibición en Nueva Orleans.

Dicha maqueta se encuentra hoy en el Museo Popol Vuh, donde ha sido admirada por miles de personas de todas las edades y nacionalidades.

Alfredo MacKenney es un entusiasta aficionado al cine y la fotografía, gusto que supo combinar con su pasión por los accidentes geográficos, el paisaje y la herencia de la sociedad prehispánica de Guatemala. Incursionó en este campo a los 12 años gracias a una cámara de 8 mm que le regaló su padre. En la década de los setentas se mudó a una de 16 mm, en los noventas al VHS y en la actualidad su trabajo ya ha sido convertido a formato DVD.

El doctor MacKenney ha escogido gozar de una rica vida dedicada al estudio de las riquezas históricas y culturales del país y compartiendo sus investigaciones.

Videos de la Orden del Pop en New Media:

Más fotos, aquí.

Contacto:
Farina Galán
Museo Popol Vuh
comunicacionmpv@ufm.edu



.