Portada de la revista Domus, América Central y el Caribe, de febrero-marzo 2013.

El complejo edificio y campus de la Universidad Francisco Marroquín responde a un innovador criterio de enseñanza y una particular visión del mundo que celebra la libertad, constituyendo un buen ejemplo del matrimonio exitoso entre la arquitectura y el paisajismo. Así comienza el reportaje titulado Refugio intelectual: campus UFM, publicado por Kathy MacDonald y Julián González en la revista Domus, América central y el Caribe, febrero-marzo 2013.

Imagine un parque tropical de extraordinaria belleza, aislado del mundanal ruido, con hermosos jardines de donde emerjan elegantes edificios en los que se sentiría muy motivado a estudiar, continúa el reportaje.

El campus de la UFM es un oasis verde que estimula los sentidos, donde la naturaleza y la obra edilicia dialogan en completa armonía, invitando a explorar, descubrir, analizar, reflexionar y a crear.

Las apreciaciones del reportaje recuerdan las palabras del profesor de filosofía, Donald Livingston que, al referirse al campus de La casa de la libertad, como se conoce a la UFM dijo que no es una universidad con un jardín; sino un jardín con una universidad.

La pieza publicada en Domus apunta a un detalle importante: este paraje no es fortuito, es el producto de las aspiraciones y el esfuerzo de un grupo de intelectuales con altos ideales y su misión es la enseñanza y difusión de los principios éticos, jurídicos y económicos de una sociedad de personas libres y responsables; destinando recursos al desarrollo de la cultura y abriendo las puertas a la imaginación.

El reportaje está ilustrado con fotos abundantes e impresionantes por Alberto Lau, Harry Díaz, Max Holzheu y Kathy MacDonald. También hace referencia al diseño arquitectónico, por Adolfo Lau y el diseño paisajístico por Isabel Ayau.

Con respecto al diseño arquitectónico el reportaje destaca que Lau compuso la arquitectura según sus propias reglas; pero conteniéndolas en pro de un diálogo con el sitio, entendido este en el sentido aristotélico de espacio natural sin vestigios de intervención humana. Así generó una tensión dinámica que es el factor fundamental que integra arquitectura, naturaleza y paisaje.

Con respecto al diseño paisajístico, la pieza cuenta cómo es que Ayau aplicó una sensibilidad excepcional que dio como resultado una serie de espacios verdes variados y apropiados para distintos usos y contribuyen a dar una sensación de serenidad ambiental. Este espléndido paisajismo saca partido del enclave entre barrancos, para modelar espacios al aire libre de los que emergen edificaciones de ladrillo, que son como libros en una biblioteca, esperando a que entremos en ellos para contar sus historias, revelar sus secretos y estimular el intelecto, cautivando la imaginación.

Al reportaje no se le escapa la importancia, que, en el campus, tienen los nombres de los edificios y los lugares: Biblioteca Ludwig von Mises, Plaza Adam Smith, Atlas Libertas, Paseo de las estelas, y otros.

El reportaje concluye con una observación: Tanto en los edificios, como en el paisaje no hay alardes arquitectónicos, no hay egos que apuntalar ni declaraciones pomposas. Lo simple y lo sencillo es más elocuente, como un susurro que se dice al oído en vez de alzar la voz en forma altisonante. Esta sencillez espacial, unida a la naturaleza sin alteraciones, nos conmueve y encanta.

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Contacto:
Giancarlo Ibárgüen S.
Rector
rectoria@ufm.edu



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