El equipo que participó en el tour, acompañado por el rector, Giancarlo Ibárgüen S., en el Agora de la Universidad

Como una actividad de inducción y de convivencia en la Universidad Francisco Marroquín, para quienes se unen al equipo de esta casa de estudios y para quienes les dan la bienvenida, un grupo de miembros del personal de esta casa de estudios participó en un tour por el campus.

Durante el tour, que se celebró el viernes 7 de octubre de 2005; los participantes visitaron el Edificio Académico, los laboratorios de Nutrición y el Ala Socrática, el Centro de Recursos Digitales New Media, el Centro de Tecnologías Avanzadas, la Biblioteca Ludwig von Mises y el Museo Popol Vuh, para concluir en la Plaza de la Libertad.

Participaron Sheny Morales, de Ciencias Económicas; Juan Alberto Alvarado, de Arquitectura; Víctor Zetina, de Laboratorios; Olguita Borrayo, de Nutrición; Nora Reyes y Jennifer Leonowens, de Psicología; Lily Cazali, de Derecho; Lucky Illescas y Lorena Morales, de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales; María Mercedes Méndez, del Centro de Tecnologías Avanzadas; Carol Martínez, de la Vicerrectoría; Sergio Miranda y Rebeca Zúñiga, de New Media; Nora Domínguez, de la Biblioteca; Melissa Ochoa, del Cadep; David Martínez-Amador, del Centro IK; Blanquita Vásquez, de Amigos de la Biblioteca; y Jeannette García, de Desarrollo.  

 Organizado por la Rectoría y conducido por el Departamento de Relaciones Públicas el tour incluyó un saludo del rector, Giancarlo Ibárgüen S., quien les relató cómo y por qué fue fundada esta Universidad; y compartió, con ellos, fotografías y recuerdos del día de la inauguración de la UFM.

Ibárgüen relató algunas anécdotas y habló de la misión de la UFM, que es la enseñanza y difusión de los principios éticos, jurídicos y económicos de una sociedad de personas libres y responsables; y también de su compromiso con la excelencia académica; definida esta como “la calidad de ideas, principios y actuaciones de quienes, como profesores o alumnos, se sitúan habitualmente por encima del simple cumplimiento material y rutinario de su deber, constituyendo ante todos un ejemplo vivo de vida coherente”. La excelencia así entendida “solo es posible en un marco de libertad, competencia y respeto”.

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