Jonatan Lemus junto al busto del obispo Francisco Marroquín en uno de los ambientes del Jardín Manuel F. Ayau en la UFM.

Egresado del Harvard College, el profesor Jonatan Lemus, integra desde inicio de ciclo el claustro permanente del Instituto de Estudios Políticos y Relaciones Internacionales de la Universidad Francisco Marroquín. En esta oportunidad, conversamos con él sobre su vida, recorrido académico y su vocación docente.

Profesor Lemus, bienvenido a la casa de la libertad, como punto de partida de nuestra conversación, quisieramos conocer un poco sobre su vida antes de estudiar en el extranjero…

Primero, muchas gracias por la oportunidad. Mi historia particular en el mundo académico inició a los 16 años cuando tuve la oportunidad de viajar a Estados Unidos para estudiar bachillerato, gracias a una red de colegios conocida como Colegios del Mundo Unido, estuve allá dos años, interesante porque el colegio no requería que hablara inglés, había tomado un par de cursos antes, pero nunca había hablado en inglés, me tocó empezar una carrera completamente en otro idioma, lo que representó un verdadero reto.

¿Dónde había estudiado anteriormente en Guatemala?

Previo al viaje estudiaba becado en el Programa de Bachillerato Avanzado del Colegio Americano, luego obtuve la otra beca que permitió estudiar en EEUU. En el año que estuve en el colegio aprendí la base del idioma que luego me sirvió en mis estudios en Nuevo México, EEUU.

Qué pasa después de su etapa en el colegio…

Después del colegio no tenía claro que era lo que realmente quería estudiar en la universidad, tampoco creía mucho en posibilidades de ingresar a universidades de primer nivel, porque acababa de llegar de Guatemala sin mucho inglés, pero afortunadamente me fue bien en el colegio. Cuando llegó el momento de aplicar a la universidad, fui muy realista con mis opciones, sabía que mi perfil no era competitivo para las universidades grandes; pero en particular tenía el sueño de tener alguna relación con Harvard, pero honestamente no lo veía como viable en ese momento. Tenía un buen promedio, me esforcé mucho, trabajé muy duro y apliqué a varias universidades. Harvard fue la única universidad de la Ivy League a la que apliqué, las demás eran universidades pequeñas.

¿Cómo recibió la noticia sobre su aceptación en Harvard?

En 2008 me aceptaron, me quedé helado. Siempre le cuento a mis estudiantes que me pasó lo mismo que le pasa a muchos políticos cuando ganan una elección, porque participan sin creer que van a ganar y cuando ganan dicen ¿y ahora qué hago?. Justo eso dije ¿ahora qué voy a hacer cuatro años en Harvard? no tenía mucha idea. 

¿Por qué decidió estudiar ciencia política?

Al ser aceptado en Harvard, me correspondió elegir una carrera, buscando siempre no meterme tanto con números -porque el nivel de los estudiantes de matemáticas en Harvard es muy alto- busqué una carrera que se acoplara a ese interés de no relacionarme con la matemática; fue entonces cuando encontre la Ciencia Política, desde el primer momento me fascinó, no vengo de una familia política, ni con ningún interés político, simplemente me fascinó el poder analizar el comportamiento de los políticos desde de la pespectiva teórica. Esa pasión fue el común denominador durante los cuatro años de carrera y lo sigue siendo hasta la fecha, tratar de explicar por qué vemos fenómenos como el del 2015 en Guatemala, algo tan complejo en un sistema definido que sufre un cambio abrupto y ahora seguimos viendo cambios interesantes en el marco político del país.

¿Cuáles retos enfrentó durante sus estudios en Harvard?

Siempre enfrenté con temor el tema del inglés, porque en el colegio hablaba, pero había mucho latino, razón por la cual hablaba en español frecuentemente. Harvard fue una experiencia completamente diferente, compartí espacios con asiáticos, con gente de todas partes del mundo. Desde el punto de vista académico, la pasé muy bien, porque la mente se me abrió a todo el conocimiento de la Ciencia Política que había, pero requirió mucha disciplina, fueron años de mucha dedicación, sacrifiqué intereses personales para dedicarme a la parte académica. Asistí a todos los eventos académicos que pude, buscando aprovechar al máximo los recursosa a mi disposición, llegaban expresidentes y profesores de clase mundial, lo que más extraño de Harvard es la biblioteca, es impresionante. Los cuatro años se fueron rápido, tomé algunos cursos de maestría y doctorado, estudie un semestre de intercambio en Barcelona, luego viajé por Sudamérica y realicé una pasantía en una municipalidad en Chile, participé en varias conferencias en Centro América, entre otras actividades. La experiencia en Harvard me transformó por completo.

¿Cómo fue su regreso a Guatemala?

Siempre quise regresar a Guatemala, yo soy feliz acá, soy una persona de familia. En Harvard siempre tenía un sentimiento encontrado porque aunque estuviera en una universidad de élite, extrañaba mucho Guatemala, siempre pensaba en mis clases sobre cómo aplicar lo aprendido al caso de Guatemala. Con la experiencia he aprendido que uno no puede cambiar todo, pero dando clases yo siento que valieron la pena todas las horas de lectura y de escribir ensayos, porque al final lo que aprendí es lo que hoy enseño. Regresé en 2012 al país, trabajé en ASIES, escribí un ensayo sobre los partidos franquicia que llegó a tener cierto nivel de relevancia; es irónico, pero cuando volví a Guatemala después de seis años comencé a extrañar a Estados Unidos y en efecto, regresé a EEUU a la Universidad de Texas en Austin para iniciar estudios de doctorado. Un semestre después tuve una experiencia personal y encontré lo que realmente me apasionaba, sentía pasión por la Ciencia Política, pero me apasionaba más Guatemala. Me retiré del doctorado y no me arrepiento de la decisión tomada.

¿Cómo inició su vida profesional después de su establecimiento permanente en el país?

Trabajé en el CACIF por tres años y estudié una maestría en negocios, luego llegué acá a la universidad para trabajar en el Proyecto Ideas e Institituciones. Además, actualmente imparto los cursos de Política Comparada y Sistema Político Nacional. Comencé como docente a tiempo parcial y ahora ya soy parte del equipo a tiempo completo.

¿Cuál es su impresión sobre la UFM y su ideario?

Si lo ponemos en términos honestos, Harvard no es una universidad que promueva el pensamiento liberal. Siempre me llamó la atención la UFM, no soy un egresado de Harvard tradicional, en el esquema ideológico estoy más a la derecha que el promedio. Incursionando en el sector privado del país tuve acercamiento con egresados de la Marroquín. Me encanta el campus y la energía que transmiten los estudiantes, tengo muchas expectativas, quiero apoyar en la enseñanza de la metodología de la investigación en Ciencia Política. La UFM tiene el mejor programa de Ciencia Política en Guatemala, los estudiantes son excepcionales, hay mucho potencial.

El profesor Lemus junto al monumento al pensador Ludwig von Mises en el lobby de la biblioteca de la UFM.

Soy un académico más descriptivo que normativo, trato los temas desde el punto de vista empírico. Mi reto en los años venideros es profundizar en la filosofía política, con el paso del tiempo han crecido mis convicciones sobre las bondades del pensamiento liberal, por eso estoy aquí.

Jonatan Lemus se gradúo del Harvard College, con un B.A in Government en 2012 y tiene un Master en Business Administration por la UNIS Business School. Fue director del área de Investigaciones para el Desarrollo del CACIF 2014-2017. Además, consultor en la Universidad Rafael Landívar en 2014 y en la Asociación de Investigaciones y Estudios Sociales, ASIES del 2012 al 2013. Actualmente es profesor de tiempo completo en la UFM.

Contacto:
Javier Fernández-Lasquetty
Director
jfl@ufm.edu

Guatemala, 2 de mayo de 2018.