Hay chicharros jóvenes en la ladera norte de la montaña cerca del estacionamiento de estudiantes.

Una cuarta especie de encino fue identificada en el campus de la Universidad Francisco Marroquín, por Ana Lucrecia de Mac Vean, botánica del Arboretum de esta casa de estudios.

En el inventario botánico de el campus de la UFM se habían reportado tres especies de encinos: Quercus peduncularis, Quercus sapotaefolia y Quercus tristis. La licenciada Ana Lucrecia de MacVean, botánica del Arboretum, identificó una cuarta especie de encino, en los bosques del campus: el Quercus skinneri, conocido como chicharro.

“El campus de la Universidad Francisco Marroquín cuenta con remanentes de bosque montano, primordialmente dominado por encinos; y estos parches de bosque dentro de la ciudad merecen atención y conservación ya que cumplen un papel muy importante en la protección de especies de flora y fauna que están siendo amenazadas por la explosión demográfica en las partes montañosas de Guatemala incluyendo la metrópolis del valle central”, explicó Mac Vean.

El chicharro es un árbol que puede llegar a medir 30 m de alto, tiene una corteza café. Las hojas son membranosas y tienen un margen dentado distintivo de la especie. Es el encino que tienen las bellotas más grandes en Guatemala. Las bellotas pueden llegar a medir más de 4 cm de largo. Se distribuye del sur de México a Honduras. En Guatemala se encuentra en bosques montanos a alturas de 900 a 2100 metros sobre el nivel del mar.

“Las personas en el campo lo usan para madera; pero principalmente es codiciado para leña y carbón. Puedes observar ejemplares jóvenes de chicharros en la ladera norte de la montaña cerca del estacionamiento de estudiantes”, comentó Mac Vean.

El Arboretum de la UFM ofrece las lecciones perdurables para todos aquellos interesados en proteger el medio ambiente: 1. que son las personas en lo particular quienes deben preocuparse y responsabilizarse de su entorno, procesando la información específica de tiempo y lugar de sus localidades para descubrir nichos ecológicos; 2. que no existe incompatibilidad entre el crecimiento económico y la calidad del medio ambiente. y 3. que la efectiva protección del medio ambiente depende del establecimiento de instituciones que protejan los derechos individuales y que el reconocimiento de la propiedad privada constituye una condición esencial para mejorar la calidad del medio ambiente.

Contacto:
Ana Lucía Ortíz, Arboretum
luciaortiz@ufm.edu



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