Durante el acto en honor a los graduados distinguidos de la Universidad Francisco Marroquín, celebrado el 8 de mayo del 2026, el periodista, empresario y defensor de la libertad Marcel Granier recibió el diploma que lo acredita como profesor honorario de la Casa de la Libertad, previo a recibir el doctorado honoris causa en Ciencias Sociales durante el acto de graduación del día siguiente.

Stefan Juárez Schildknecht, en el podio, ofreció palabras en nombre de sus compañeros. Foto por Luis Figueroa.
Les dijo Marcel Granier a los graduados distinguidos: «Ustedes se gradúan de una universidad que ha defendido con coherencia poco común principios que rara vez producen gratificación inmediata, como el respeto a la ley, la limitación del poder, la responsabilidad individual y la tolerancia frente a quien piensa distinto. Eso exige madurez para aceptar que los problemas complejos no tienen soluciones simples; para sostener instituciones imperfectas, en vez de destruirlas en nombre de la perfección; para renunciar a la comodidad del mito y asumir la incomodidad de la realidad. No es una defensa popular ni fácil, pero es necesaria, porque la libertad no es una promesa, sino una práctica que depende de personas dispuestas a asumir una responsabilidad que nadie puede ejercer por ellas. La diferencia entre una sociedad libre y una que solo aspira a serlo no está en lo que sabe, sino en lo que está dispuesta a hacer con lo que sabe».
La noche del viernes 8 de mayo, 101 graduados recibieron sus medallas cum laude, magna cum laude y summa cum laude. En su representación, Stefan Michael Juárez Schildknecht, graduado summa cum laude de la Facultad de Ciencias Económicas, ofreció unas palabras.
A los graduados distinguidos, el rector Ricardo Castillo A. les dijo: «Aquí, en las aulas de la Marro, nuestro empeño es hacerles ver los fundamentos de la libertad: por qué la necesitamos para mejorar, para progresar; por qué su defensa es una tarea diaria; y por qué, donde no hay libertad, todo se marchita. Son lecciones importantes. Si bien es cierto que lo hacemos desde el podio académico, donde el debate es posible, la reflexión es necesaria y el aprendizaje es fundamental; toda esa discusión no deja de ser, en gran medida, amable, educada, correcta. ¿Qué sucede cuando hemos de salir a la calle con nuestras ideas de libertad? Ahí el reto es mucho más complicado. Ahí no vamos a tener la cordialidad ni el tono correcto que tenemos en nuestras aulas. Sin embargo, es ahí donde necesitamos que ustedes estén para defender la libertad».

Al finalizar el acto, los graduandos entonaron el Himno de la Universidad Francisco Marroquín. En el podio, el sercretario general de la UFM, Ramón Parellada. Foto por Luis Figueroa.
Por su parte, Stefan Juárez dijo que Guatemala no va a cambiar sola, pero tampoco va a cambiar esperando a que alguien más lo haga. «Si nosotros —que tuvimos acceso a educación, a criterio, a oportunidades— no asumimos ese rol, no hay razón para esperar un resultado distinto. Este momento no es un cierre. Es el punto en el que se acaban las excusas. A partir de hoy, cada resultado —bueno o malo— va a ser consecuencia directa de nuestras decisiones. Así que salgamos de aquí no a encajar, sino a construir algo propio; algo que funcione. Algo que valga la pena. Con errores incluidos, pero con criterio», expresó.
Tras el acto, la noche dejó una idea difícil de esquivar: graduarse con distinción no es solo terminar bien una etapa universitaria, sino empezar otra con más herramientas, más preguntas y una responsabilidad más visible frente al país.
Contacto:
Rectoría
rectoria@ufm.edu
Guatemala, 12 de junio del 2026
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