El término lacandón se ha aplicado a dos poblaciones distintas. Los lacandones coloniales hablaban una lengua cholana y desaparecieron después de ser conquistados y trasladados; los lacandones actuales hablan una lengua maya yucateca y ocuparon posteriormente la misma región, explicó el antropólogo Alejandro J. Garay, de la Universität Bonn, durante una conferencia que ofreció en el Museo Popol Vuh, de la Universidad Francisco Marroquín, el 25 de junio del 2026.

El último lacandón guatemalteco murió 1964. Fotos de Alejandro J. Garay.
Los lacandones coloniales habitaron una extensa zona selvática situada entre el norte de Guatemala y Chiapas. Durante buena parte del periodo colonial, este territorio funcionó como una «tierra de guerra»: una frontera que los españoles conocían, pero que no lograban controlar de manera efectiva.
Los lacandones coloniales pertenecían a una red de pueblos de lenguas cholanas que se extendía desde Tabasco hasta Honduras. Con su desaparición, quedó establecida una separación geográfica entre las lenguas cholanas occidentales y las orientales que todavía sobreviven.
El conferencista utilizó la tradición oral como fuente para reconstruir la historia lacandona. Aunque los relatos cambian con el tiempo, mantienen un núcleo de información que permite conocer sucesos y experiencias para los cuales no siempre existen documentos escritos.

En la actualidad hay lacandones en México. Fotos de Alejandro J. Garay.
Los pueblos vecinos conservaron recuerdos de sus relaciones, intercambios y conflictos con los lacandones. Al desaparecer el grupo histórico, esos recuerdos dejaron de asociarse con una población concreta; con el tiempo, los lacandones pasaron a ser descritos como personajes semilegendarios, amenazantes o mitológicos.
«Es una población fantasma, en el sentido de que estuvieron presentes, fueron sus vecinos y tuvieron relaciones buenas y malas. […] Como ya no hay un pueblo al cual asignarle esa terminología, o esas características con las que se los describe en la tradición oral, han empezado a transformarse y se han convertido en personajes semilegendarios, mitológicos», explicó el antropólogo.
Garay explicó que los lacandones que Mario Monteforte y otros intelectuales llevaron a la Feria Centroamericana, durante el gobierno de Jorge Ubico, pertenecían al grupo yucateco. También recordó que el último lacandón que vivió en Guatemala murió en 1964.
Los lacandones coloniales desaparecieron como pueblo, pero continuaron existiendo en la memoria lingüistica, histórica y mítica de las comunidades mayas vecinas. Su historia demuestra que un pueblo puede desaparecer del territorio sin borrarse de los relatos de quienes alguna vez compartieron sus fronteras.
Contacto:
Museo Popol Vuh
popolvuh@ufm.edu
Guatemala, 23 de julio del 2026
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