En el 2026 se celebran treinta años del programa de becas Impulso al Talento Académico de la Universidad Francisco Marroquín. En 1996 fue fundado con una convicción clara: en Guatemala hay jóvenes con talento, y su educación no debería estar limitada por sus recursos. El programa ITA se concibió con el propósito de acercar la excelencia académica a estos estudiantes.

Mónica de Zelaya acompañada por miembros del equipo ITA, estudiantes y alumni. Foto del Programa ITA.
El programa es financiado exclusivamente por donaciones privadas y ha transformado no solo trayectorias individuales, sino también familias y comunidades enteras. Durante estos años, se ha acompañado a estudiantes que, gracias a su esfuerzo y compromiso, han podido desarrollar plenamente sus capacidades y su potencial académico.
«En Guatemala, el acceso a la educación universitaria es limitado; por ello, el impacto del programa ITA es profundamente valioso. Cada beca representa confianza en el individuo y en el uso de su libertad para comprometerse con procesos rigurosos de formación que fortalecen su conocimiento y potencian su liderazgo», comentó Mónica de Zelaya, decana de la Facultad de Ciencias Económicas y promotora del programa ITA.
«Es un orgullo ver cómo los graduados del programa ITA han llevado su formación a distintos ámbitos profesionales, tanto en Guatemala como en el extranjero, demostrando que la excelencia académica trasciende fronteras y cambia vidas», añadió la doctora Zelaya.
Desde el establecimiento del programa, más de 300 estudiantes han podido formarse en la UFM gracias a esta beca; el 78 % proviene del interior del país. Este año, aunque hubo un número importante de aplicantes calificados, los fondos disponibles permitieron otorgar únicamente siete becas ITA completas.

Alumi ITA acompañados de Mónica de Zelaya. Foto del Programa ITA.
Estudiantes y graduados que forman parte del programa describen así sus experiencias:
«La beca me ayudó a mostrarles a los demás que la educación es esencial para mejorar, y mi trabajo me ha permitido costear la educación de mi familia». Dalila.
«Si algún vecino tiene un hijo que quiere asistir a la universidad, le preguntan a mis padres: “¿Cuándo viene Evelyn a casa? Queremos hacerle algunas preguntas”. Yo sigo siendo la misma persona, pero ahora tengo la experiencia para poder compartirla con los de mi comunidad». Evelyn.
«Muchos niños de mi aldea ahora terminan el sexto grado. Tres de ellos están estudiando en la universidad». Héctor.
«Cuando yo crecí, parecía que todos nuestros conocidos estaban predestinados a ser pequeños agricultores. Quiero que sepan que pueden luchar para realizar sus sueños, aunque parezcan imposibles». Irán.

Un miembro del programa ITA no solo transforma su propia historia; también eleva el nivel de la clase. Foto del Programa ITA.
El programa ITA ayuda a multiplicar el impacto de la misión de la UFM. Además, un miembro del programa ITA no solo transforma su propia historia; también eleva el nivel de la clase y de quienes aprenden a su lado.
«Como siempre digo, son personas brillantes, admirables y para mí ha sido un privilegio conocer a cada una de ellas. Estos treinta años marcan una travesía educativa, y te invito a celebrar con nosotros durante este año, en diferentes actividades que anunciaremos próximamente», concluyó la decana.
El aniversario no solo celebra lo alcanzado, sino que también recuerda una idea simple y poderosa: el talento existe en todas partes y, cuando encuentra oportunidad, transforma mucho más que una vida.
Contacto:
Programa de becas ITA
ita@ufm.edu
Guatemala, 16 de abril del 2026
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