Los estudiantes de Física I, y el profesor Karl Heinz Chávez, antes de el experimento de las catapultas.

La construcción de catapultas fue parte de un experimento encargado a los estudiantes del curso de Física I de Ingeniería Empresarial de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad Francisco Marroquín.

Los estudiantes se organizaron en grupos de hasta cuatro personas. Éstos debían diseñar en dos semanas la catapulta, gastando no más de Q 300 y documentando con fotografías o video la construcción. La catapulta debía lanzar una pelota de tenis a una inclinación de 45 grados y recorrer entre 2 y 10 metros horizontalmente y también debía de ser capaz de lanzar a cualquier inclinación entre 0 y 90 grados, explicó el profesor Karl Heinz Chávez.

El experimento en clase constó en escoger entre tres distintas masas, cada una con un peso distinto, que debían ser encestadas en una posición al azar designada por el profesor o el auxiliar. Para los intentos de encestar los estudiantes tuvieron que hacer varios cálculos.

Los objetivos del experimento fueron que los alumnos desarrollasen el ingenio propio de los ingenieros, que validaran la teoría del tiro parabólico con la práctica y que fueran capaces de explicar las diferencias entre los resultados prácticos y los teóricos. C.P.

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Contacto:
Karl Heinz Chávez
Profesor
kchavez@ufm.edu



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