Vista de los detalles del edificio de la Universidad de San Carlos de Borromeo, como parte del proyecto de los estudiantes de Arqutiectura de la UFM.

El edificio de la antigua Universidad de San Carlos de Borromeo, ubicado en La Antigua Guatemala, fue una de las pocas construcciones que se hicieron expresamente para fines educativos durante el período colonial, junto con los colegios Tridentino, de Santo Tomás y de San Borja.

Este patrimonio de la humanidad y monumento de la cultura guatemalteca formó parte de un proyecto de investigación supervisada realizado por estudiantes de la Facultad de Arquitectura. Para lograr el cometido se recopiló una gran cantidad de datos generales y particulares del edificio y su contexto espacial e histórico. Luego se inició un proceso de selección y depuración para rescatar lo esencial del monumento.

La investigación se complementó con la inspección del edificio, la elaboración de un registro fotográfico exhaustivo y la toma de medidas de todas sus partes para plasmarlas en un juego de planos arquitectónicos que pueda servir como instrumento de otros trabajos de investigación en el futuro.

El trabajo se llevó a cabo de una manera meticulosa, tratando en lo posible de no dejar detalles sin registrar. Mientras nos relacionamos con esta construcción, aprendimos a valorarla como un verdadero tesoro del legado colonial, no sólo por sus características arquitectónicas, sino también por las bellas piezas de pintura e imaginería que se exhiben en sus salones, explicó el profesor Julián González, director del proyecto.

El proyecto se llevó a cabo dentro del curso de Investigación Supervisada por 10 estudiantes: Ana Gabriela Aguilar, Linda María Amezquita, Herbert Campo, Daniela Erdmenger Orellana, Diana Lee, Evelyn Lemus, Gabriela María Noriega, Alejandra María Palomo, José Carlos Pineda, María Fernanda Rodríguez.

La investigación evidenció que el edificio posee características estilísticas y temporales que lo ligan a la expresión del ultrabarroco de la América colonial, movimiento que se manifestó desde la tercera hasta la octava década del siglo XVIII. Si bien estilísticamente el edificio es barroco, no sucede lo mismo en los aspectos espaciales, los cuales siguen pautas ligadas más al manierismo y al arte mudéjar.

La buena construcción del edificio no permitió que sufriera grandes daños con los terremotos de 1773; su reutilización posterior con fines también educativos lo han preservado notablemente, por lo que su estado de conservación es muy bueno. Sin embargo, una inspección cuidadosa reveló que se está deteriorando aceleradamente, por lo que es necesario tomar las medidas necesarias para su preservación.

Otros estudiantes del profesor González también se han encargado de crear una base de datos de otros edificios de La Antigua, entre ellos la Casa Popenoe, una hermosa propiedad colonial del siglo XVII que pertenece a la Universidad Francisco Marroquín; y el convento de La Merced.

Más fotos, aquí.

Contacto:
Julián González
Profesor de Arquitectura
jgonz@ufm.edu



.