Esta es la temporada de los coloridos y escurridizos torogoces —o motmots— en el campus de la Universidad Francisco Marroquín. ¿Has visto alguno?

Torogoz o motmot junto al Centro Estudiantil de la UFM. Foto por James Estrada.
«Al ver uno, me llamó la atención su vistoso plumaje y el hecho de que no se ve con frecuencia en el campus. Destacaban sus dos plumas largas en la cola, que son muy llamativas. Aunque suelo ver xaras y pájaros carpinteros, nunca había visto esta ave. Intenté fotografiarla, pero era bastante escurridiza», relató Ivonne Mayorga.
James Estrada, diseñador del Departamento de Mercadeo, sí logró capturar el momento. «Su tamaño pequeño y sus colores fueron lo que captó mi atención. Lo he visto en los mismos árboles cercanos al Centro Estudiantil; se deja ver temprano por la mañana, o bien al atardecer», apuntó.
El torogoz —o motmot— es el ave nacional de El Salvador.
Los adultos de esta subespecie son aves de tamaño mediano a grande, y miden entre 38 y 43 centímetros. Tienen ojos rojos y una corona negra rodeada por una franja turquesa. La máscara facial también es negra y está rodeada por una franja turquesa. Las partes superiores son verdes; las plumas de vuelo tienen tonos azulados; y las plumas de la cola, conocidas como raquetas, son azules con la punta negra.
La garganta y las partes inferiores presentan tonos que van del verde oliva al canela verdoso. Las mejillas son de un turquesa pálido y el pecho presenta dos manchas negras.
Los machos adultos de esta subespecie «cortan» las plumas de la zona media de la cola al alcanzar la madurez sexual, lo que deja desnudo el raquis. Esto le da a la cola una forma de raqueta, que mueven de lado a lado para comunicarse visualmente entre individuos.
El Arboretum UFM ofrece lecciones perdurables para todos los que están interesados en proteger el medioambiente:
- que las personas deben preocuparse y responsabilizarse de su entorno, al procesar la información específica de tiempo y lugar en sus localidades para descubrir nichos ecológicos;
- que no existe incompatibilidad entre el crecimiento económico y la calidad del ambiente;
- que, al contrario, mientras mayores son los ingresos de las personas, mayores son los recursos que pueden destinarse a la protección del entorno;
- que la protección efectiva del medioambiente depende del establecimiento de instituciones que protejan los derechos individuales.
El reconocimiento de la propiedad privada constituye una condición esencial para mejorar la calidad del medioambiente. Esto permite ampliar los procesos de mercado que generan recursos para mejorar el nivel de vida de las personas y, además, crear espacios de alto valor ecológico.
La presencia del torogoz en el campus recuerda que la riqueza natural también florece allí donde hay atención, cuidado y libertad para conservar. El Arboretum UFM no solo resguarda especies: también inspira una forma responsable de relacionarnos con el entorno.
Contacto:
Arboretum
arboretum@ufm.edu
Guatemala, 12 de mayo del 2026
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