El reportaje completo está disponible en http://goo.gl/CKnKNA.
Daniel Sánchez, nacido y criado en Guatemala, es parte de una notable migración que ocurre cada julio. Cientos de doctores de Estados Unidos y todo el mundo empiezan sus residencias de primer año en hospitales de la ciudad de Nueva York, que van desde hospitales comunitarios como Woodhull, que atiende a los neoyorquinos más pobres, a las grandes instituciones de élite como Mount Sinai Beth Israel, explica un reportaje del New York Times.

Graduado de la Facultad de Medicina de la Universidad Francisco Marroquín, Daniel Sánchez compartió con el periódico neoyorquino sus experiencias como residente en el hospital Woodhull, en Brooklyn, donde cursa un programa de tres años de medicina interna junto con otros 20 doctores originarios de diversos países como Polonia, Nepal y Myanmar.

El doctor Sánchez fue uno de los elegidos de entre 6,300 candidatos para el programa. Sus primeros días en Woodhull fueron abrumadores: las enfermeras parecían difíciles, tenía que leer los expedientes de pacientes con múltiples complicaciones. Pero durante las próximas semanas, mientras aprendía nuevas habilidades, desde hablar con la familia de un paciente moribundo y cómo diagnosticar un derrame, vislumbró el médico en que se convertirá.

El doctor Sánchez descubrió, relata el diario, que le gustaba el turno de la noche, de 8 p.m. a 8 a.m.; que hablar español con sus pacientes le hacía sentir en casa; que una lata de atún o espaguetis hacían buen desayuno y que ganar su primer sueldo como médico se sentía bien.

A lo largo de sus líneas el reportaje del New York Times describe la vida de Daniel Sánchez dentro y fuera del hospital. Es un hombre joven que le gusta correr y habla seguido con su mamá por teléfono. Ha logrado hacer buenas amistades en el hospital, tanto con residentes como enfermeras y cada paciente es una historia propia, desde el enfermo con cirrosis ansioso de regresar a casa a tomar un trago hasta el paciente alterado que quería escapar del hospital y que le propinó un puñetazo.

Contacto:
Federico Alfaro
Decano de Medicina
medicina@ufm.edu



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