Estudiantes de la UFM en compañía de un grupo de pequeños pacientes de la UNOP

Un grupo de miembros de la Asociación de Estudiantes de Ciencias Económicas, de la Universidad Francisco Marroquín, visitó la Unidad Nacional de Oncología Pediátrica el 1 de octubre de 2007, informó Marie Andree Gándara, presidenta de la ACE.

“Llevamos una piñata, refacción y juguetes. Además, dos miembros de la Asociación se disfrazaron para divertir a los  niños. La actividad estuvo muy bonita, vimos sonreír a varios niños que estaban saliendo de su tratamiento de quimioterapia y que, aunque estaban muy adoloridos, con la celebración se animaron bastante”, explicó Gándara.

El cáncer en niños es una enfermedad tratable y sus tasas de curación han mejorado desde un 30% en 1960, al 70% en el año 2000. La primera forma importante en que se diferencian un tipo de cáncer del otro, es en la alta tasa de curación del cáncer pediátrico (mayor al 70% en niños, menor al 50% en adultos), informa el 
sitio Web de la Fundacion Ayúdame a Vivir, que colabora con el sostenimiento de la Unidad.

“Los niños tienden a tener cánceres que se originan de células muy primitivas, relativamente simples e indiferenciadas (embrionarias) estas células pueden originar cáncer en niños debido a que pueden sufrir mutaciones (transformaciones) espontáneas, o sea que estas mutaciones genéticas no son el resultado de interacciones con el medio ambiente,  sino que son resultado de un accidente genético.

En contraste, los adultos tienden a tener cánceres que se originan de células epiteliales, células altamente diferenciadas que se encuentran en las cavidades del cuerpo o que cubren su superficie.  Estos cánceres son generalmente inducidos por la interacción con el medio ambiente.  De tal manera que el cáncer del adulto es usualmente adquirido.

De aquí mismo, se puede inferir otra diferencia significativa, y es el hecho de que el cáncer en la niñez no es una enfermedad prevenible a diferencia del cáncer de adultos”, indica Ayuvi.

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